Petróleo de EEUU cae a menos de 2 dólares el barril, precio más bajo desde 1940

Ha cerrado el lunes a -37,63 dólares por el hundimiento de la demanda mundial y por una puntual correción técnica

El precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Estados Unidos, ha registrado hoy lunes una jornada sin precedentes en la que cotizó en negativo por primera vez en su larga historia.

En concreto, el precio de los contratos de futuros para entrega en mayo cayeron hasta los -40,08 dólares por barril, frente a los +18,27 dólares con los que había cerrado el viernes pasado. Al final acabó a -37,63 dólares. Sin embargo, el crudo Brent, de referencia para Europa, solo cayó un 8,9%, hasta los 25,58 dólares el barril.

El hecho histórico vivido hoy lunes por el petróleo Texas responde sobre todo a un ajuste técnico del mercado, ya que mañana martes vencen los contratos de mayo y los inversores no encuentran compradores, dado que los mercados están saturados de crudo. Por eso, muchos inversores cobraron por comprar cientos de barriles ya que, por otra parte, el precio de los futuros del WTI de junio –que entran el martes en vigor– cotizaban hoy a 21,78 dólares tras bajar un 13%. Esta corrección se conoce como «contango», es decir, cuando el precio de futuro (junio) es más alto que el actual (mayo).

A lo largo de la sesión, el Texas bajó primero hasta mínimos desde 1999, luego siguió cuesta abajo y sin frenos hasta precios nunca vistos de la crisis del petróleo de 1973, provocada tras la guerra de Yom Kippur. Finalmente, el crudo entró en terreno negativo y siguió profundizando su caída. Desde que se negocian los contratos de futuros del WTI, en 1983, nunca antes había caído el precio de los futuros por debajo de los 10 dólares.

Aunque el desplome de ayer del crudo Texas tuvo un fuerte componente técnico, responde a la tremenda crisis que vive el mercado del petróleo por el hundimiento de la demanda mundial como consecuencia de la pandemia del coronavirus, ya que están prohibidos o muy limitados los desplazamientos en vehículos y aviones en la mayor parte de los países del planeta.

El director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, dijo la semana pasada que «en unos años, cuando echemos la vista atrás, veremos que 2020 ha sido el peor año en la historia del mercado del petróleo y, en concreto, el segundo trimestre será el peor trimestre de la historia. Dentro de ese peor trimestre, abril será el peor mes en la historia. Es un “abril negro”».

El exceso de oferta de crudo en los mercados ha causado otro problema, el de su almacenamiento. Hace un mes, el analista de Mizuho Securities Paul Sankey predijo que los precios del crudo podrían derrumbarse hasta los cero dólares porque hay unos excedentes en los mercados de 20 millones de barriles para los que ya ni existen almacenamientos, pues están todos a rebosar. Actualmente hay más de 60 superpetroleros en alta mar llenos de crudo, lo que supone unos 160 millones de toneladas almacenadas en esos buques que no encuentran destino.

En este sentido, la AIE ya mostró su preocupación la semana pasada en su último informe porque el exceso de oferta por el hundimiento de la demanda a raíz de la pandemia acabe sobrepasando la capacidad de almacenamiento de la industria, tanto en depósitos terrestres como en buques petroleros, «lo que podría llegar a forzar la parada de explotaciones saturadas ante la falta de salida de su producción». «Nunca antes la industria petrolera estuvo tan cerca de poner a prueba los límites de su capacidad logística», advertía la AIE.

OPEP+ y G20
«La disponibilidad de capacidad de almacenamiento es crítica para el mercado petrolero actual, donde los enormes excedentes en el segundo trimestre implican altos niveles de existencias duraderos para todo 2020, incluso después de que se implementen las nuevas medidas de la OPEP+ y el G20», recoge la agencia en su informe.

Y alertaba de que la capacidad de almacenamiento puede saturarse localmente antes de sobrepasar los límites a nivel internacional, como es el caso particular de regiones sin salida al mar de Norteamérica y Rusia donde, una vez saturada la capacidad de almacenamiento local por la falta de demanda y sin medios para acceder directamente a los mercados internacionales, la producción debe detenerse. abc.es

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