Pedro: Un grande desde pequeño

Pedro Martínez. (AP )

Pedro Martinez, quien entrará oficialmente a la exclusiva sociedad del Salón de la Fama de Cooperstown el domingo, comenzó a dar muestra de su grandeza mucho antes de hacer su primer lanzamiento en las Grandes Ligas, desde que era un niño pequeño y delgado, pero con una gran determinación y un instinto asesino en el montículo.

El expediente que llevó a Martínez al Salón de la Fama es simple y conocido: Tres premios Cy Young, el mejor tramo de siete años en la historia para un pitcher y el título no oficial de mejor lanzador latino de todos los tiempos en Grandes Ligas. Lo que muchos no saben es que Martínez fue igual de bueno desde el inicio.

Pedro Martínez Dodgers

Getty ImagesPedro Martínez no tenía el físico que indicara que podría convertirse en un atleta de alto rendimiento en una de las facetas más exigentes de los deportes profesionales.

Pedro Martínez fue firmado por losDodgers de Los Angeles en 1988, exactamente el año en que su hermano mayor, Ramón, debutó con el club californiano.Mientras Ramón, quien firmó cuatro años antes, era alto y fuerte, Pedro no tenía el físico que indicara que podría convertirse en un atleta de alto rendimiento en una de las facetas más exigentes de los deportes profesionales.

“Lo que le faltaba de tamaño, lo tenía en compostura mental. Pedro era más agresivo, inteligente y determinado que todos los muchachos de su edad. No le tenía miedo a trabajar y desde el principio estuvo claro de que el juego también tiene mucho de psicológico”, dijo Rafael Avila, el cazatalento que firmó a los tres hermanos Martínez — el menor, Jesús, nunca llegó a lanzar en las ligas mayores — para los Dodgers.

Martínez comenzó su carrera profesional con dos temporadas en la Dominican Summer League (DSL), la liga de principiantes de tres meses que maneja el béisbol organizado en República Dominicana. Con 16 y 17 años de edad, el derecho tuvo 5-1, 3.12 y 28 ponches en 49 innings en 1988 y 7-2, 2.62 y 63 ponches en 86 innings en 1989, ayudando a los Dodgers a ganar sus primeros dos campeonatos en la liga.

“Pedro nunca fue tímido para expresar lo que sentía y encarar los retos”, dijo Eleodoro Arias, el entrenador de pitcheo del programa dominicano de los Dodgers cuando los hermanos Martínez fueron firmados y desarrollados.

“Su actitud fue lo que más me impresionó cuando lo vi por primera vez. Tenía un gran brazo, un físico poco adecuado para lo que se buscaba en los lanzadores en la época en que lo firmaron, pero una actitud superior a la mayoría”, agregó Arias.

En 1990, Martínez fue enviado a Estados Unidos, donde mantuvo un ritmo ascendente cada año (en 1991 tuvo 18-8, 2.28 con 192 ponches en 177.1 entradas lanzando en tres niveles, incluyendo AAA, con 19 años de edad) hasta alcanzar las Grandes Ligas a los 20 años, en 1992.

“Mirando los números fríamente, luce que fue fácil”, dijo Martínez a ESPNdeportes.com durante las festividades del Juego de Estrellas en Cincinnati.

“Nada de eso fue fácil. Por muchas razones, incluyendo las dudas que tenían muchos sobre las cosas que podía hacer un pitcher pequeño en niveles alto. Esas dudas me sirvieron de combustible en los primeros años”, agregó Martínez, quien tuvo marca de 35-20, efectividad de 3.16 y 441 ponches en 419 entradas en las ligas menores.

Martínez, quien ganó los premios Cy Young en 1997, 99 y 2000 y peleó el Jugador Más Valioso de 1999 con el receptor puertorriqueño Ivan Rodriguez, fue uno de los mejores novatos de las ligas mayores en 1993, cuando fue utilizado casi exclusivamente como relevista en su única temporada completa con los Dodgers.

En noviembre de 1993, Martínez fue canjeado a los Expos de Montreal por el intermedista Delino DeShields, donde lo nombraron miembro de la rotación abridora para la próxima temporada y de esa manera ayudar a que se forjara una carrera que el domingo será premiada en Cooperstown.

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