Testimonio Impactante: Eduardo, 28 años, revela cómo trabajó para un cartel de narcotraficantes en México
Eduardo*, 28 años, comparte su experiencia personal y directa sobre la realidad oculta detrás de los carteles de narcotráfico en México. Desde su primer día en la oficina, supo que no trabajaba para una empresa común.
El inicio de la revelación: Dinero en efectivo y silencio absoluto
“Desde la primera vez que vi a mis jefes llegar con enormes paquetes de dinero en efectivo, entendí para quién realmente trabajaba”, recuerda Eduardo. Cada día, a las 3:00 pm, diez hombres llegaban puntuales con lo que parecían ser millones de pesos, que una empleada llevaba al banco sin que nadie hiciera preguntas.
Fue en ese momento cuando se convenció de que su temor era cierto: estaba trabajando para un cartel de narcotraficantes.
La sombra constante de los carteles en la vida cotidiana en México
Eduardo creció en México, donde la amenaza de los grupos criminales dedicados al narcotráfico siempre estuvo presente en el trasfondo de la vida diaria. Aunque en muchas ocasiones se podía ignorar la violencia y los asesinatos reportados en las noticias, la realidad golpeó directamente cuando estas bandas criminales entraron en su entorno personal.
“Crecí en un lugar pequeño donde todos se conocen y las noticias vuelan rápido”, explica. A los 15 años, en 2006, comenzó a entender la gravedad del problema cuando Felipe Calderón asumió la presidencia con la promesa de restaurar el estado de derecho y declarar la guerra contra los carteles.
La guerra contra el narcotráfico y la violencia que marcó una generación
Durante la administración de Calderón (2006-2012), el ejército fue desplegado para enfrentar a los grupos criminales. Sin embargo, la violencia se intensificó y persistió incluso después de que terminó su mandato.
Desde 2006, más de 200,000 personas han muerto o desaparecido en México debido a esta guerra contra las drogas. Los grandes carteles, como el de Sinaloa -liderado por El Chapo Guzmán– y Los Zetas, comenzaron a fragmentarse en grupos más pequeños, expandiendo su control territorial y multiplicando los enfrentamientos armados.
La brutalidad cotidiana: Disparos, asesinatos y extorsiones
Eduardo recuerda escenas de violencia extrema en las calles: “Disparos en medio de la ciudad, personas asesinadas y cuerpos arrojados a la vía pública”. La primera vez que vio un cadáver en la calle quedó profundamente impactado, pero con el tiempo esa brutalidad se volvió parte de la normalidad.
La extorsión también afectaba a la comunidad: “Los carteles exigían ‘protección’ a los dueños de negocios, es decir, dinero a cambio de no matarlos”, explica. Esta realidad generaba miedo y paralizaba a muchos emprendedores locales.
Presencia intimidante y amenazas directas
Durante su adolescencia, Eduardo también vio de cerca la influencia de estos grupos en la vida social. “Los miembros del cartel solían salir de fiesta, rodeados de lujo y mujeres, y parecían intocables”. En una ocasión, fue amenazado por un acompañante de uno de ellos por “tomar un trago de la mesa del jefe”. “Salí corriendo del club con el corazón a mil”, admite.
De la pasión por la historia al mundo del marketing ligado a los carteles
Un giro inesperado hacia el dinero fácil
De niño, Eduardo soñaba con ser arqueólogo, inspirado por películas como Indiana Jones. Sin embargo, al elegir carrera, optó por el marketing, buscando un camino con mejores ingresos.
Un amigo le consiguió un trabajo en una revista local, donde rápidamente destacó. Más tarde, un contacto de una agencia con clientes vinculados a restaurantes y bares propiedad de carteles le ofreció trabajar como freelancer en materiales promocionales.
El lado oculto del narcotráfico: negocios legales y ganancias millonarias
Los carteles necesitan operar como empresas legales para lavar dinero. Eduardo descubrió que podían pagarle más de US$1,000 por un fin de semana de trabajo, una cifra enorme comparada con el salario mínimo mexicano, que es de 102 pesos diarios. Ante esa oferta, no pudo negarse.
*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad.
Testimonio recogido por Thea de Gallier para BBC Three.
Este artículo fue publicado originalmente en BBC Mundo.





