Ojos azules, verdes o marrones: ¿de qué depende el color?

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No tenemos el color de nuestros ojos definido hasta aproximadamente los 9 o 12 meses de edad. Se trata de un rasgo genético en el que la melanina es la responsable de que el tono de nuestro iris sea más claro u oscuro.

Unos ojos azules siempre han llamado la atención. Al menos, en aquellos territorios donde el marrón es el tono predominante. Sin embargo, la paleta cromática es mucho más amplia: miel, avellana, verde, gris… ¿Qué determina el color de este par de ventanitas redondas que permiten asomarnos al exterior? Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando hablamos de color de ojos, en realidad nos referimos al color del iris, que dependerá de la cantidad de pigmento marrón (melanina) que contiene este órgano.

“Si el estroma (capa anterior del iris) está pigmentado levemente, el ojo será azul o verde, algo menos frecuente. En caso de que esté muy pigmentado, será marrón, fenómeno que es más común”, aclara Pilar Merino Sanz, miembro de la Sociedad Española de Oftalmología y presidenta de la Sociedad Española de Estrabología y Oftalmología Pediátrica (SEEOP). La especialista apunta que el color de los ojos es un rasgo genético.

Para entender mejor por qué nuestro iris es de un determinado tono, debemos remontarnos al principio del todo, es decir, a los primeros meses de nuestra vida. En este sentido, cuando nacemos todavía no tenemos el color definido porque los melanocitos (las células encargadas de producir la melanina) son todavía inmaduros. Merino subraya que “el iris neonatal es azul como resultado de la escasez de melanocitos del estroma”.

Y, ¿a qué edad se establece el color de ojos definitivo? “No hay una edad concreta, aunque, en general, el color de los ojos se estabiliza a los 9 o 12 meses de edad en la mayoría de los niños”, afirma Merino. La experta hace referencia a un estudio sobre gemelos en el que se observó que el tono seguía cambiando durante la adolescencia y hasta la edad adulta en un porcentaje del 10 al 20%. “Esto sugiere que tales cambios pueden estar determinados genéticamente. Por tanto, a medida que las personas envejecen, pueden ocurrir alteraciones en el color”, comenta.

¿Por qué hay personas con los ojos de distinto color?

Aunque es poco frecuente, hay personas que presentan colores diferentes en cada uno de sus ojos. A este fenómeno se le conoce como heterocromía. Julia Méndez, oftalmóloga de la Clínica Baviera Pamplona, señala que esta alteración “puede estar causada por cambios genéticos, por problemas durante el desarrollo del ojo o adquirida como resultado del uso de fármacos”. La experta indica que otras razones que explican esta anomalía son un traumatismo en el ojo, así como una inflamación o un sangrado.

En función de la distribución de la pigmentación, se distinguen tres tipos de heterocromía:

-Heterocromía completa: un iris tiene un color distinto del otro.

-Heterocromía parcial: una parte del iris es de un color diferente al resto.

-Heterocromía central: existe un anillo interior que presenta otra tonalidad a la del anillo exterior.

Los ojos claros son más propensos a sufrir enfermedades, ¿realidad o mito?

La creencia de que las personas con ojos claros están más expuestas a sufrir ciertas enfermedades relacionadas con la vista es un mito. “No son más propensas a sufrir más conjuntivitis ni a tener más posibilidades de necesitar gafas por hipermetropías, miopías y astigmatismos, por ejemplo. Tampoco toleran mejor o peor las lentes de contacto”, aclara Merino, quien insiste en que, por tanto, “los colores de los ojos no influyen para nada en su funcionamiento ni en el sentido de la vista”.

Sin embargo, sí se ha demostrado que algunos individuos con ojos claros sí pueden manifestar fotosensibilidad (les molesta más la luz). ¿Por qué? En realidad, el culpable en este caso no es el iris, sino la retina y, más en concreto, el epitelio pigmentario. La oftalmóloga recuerda que los ojos oscuros cuentan con una mayor cantidad de pigmento melanina en el epitelio pigmentario retiniano que los ojos claros: “Por eso, suelen absorber mejor la luz y les puede molestar menos, aunque esto no significa que un iris claro proteja menos que uno oscuro”.

Eso sí, Merino puntualiza que los oftalmólogos sí que deben considerar el color de los ojos en ciertos aspectos, como a la hora de dilatar la pupila de los pacientes para realizar un fondo de ojo o una refracción, pues los claros dilatan más rápido que los oscuros. Además, “hay que tener en cuenta el color del iris a la hora de aplicar tratamientos con láser en ciertas patologías oculares, ya que la concentración de la melanina en el iris oscuro facilita que el láser necesite menos intensidad”.

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