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    Nuevos mitos y leyendas del orgasmo en el siglo XXI: tener un ‘squirt’ y alcanzar el clímax supremo

    Casi un siglo después de comenzar a estudiarlo, el placer de las mujeres sigue generando lugares comunes Mientras, un 87% de las españolas afirma disfrutar más en soledad que con otras personas Por REBECA YANKE Elmundo.es al vez no se pueda decir hoy en día en los papeles que hombres y mujeres son distintos, pero […]
    El JacagueroPor El Jacaguero8 agosto, 2022Actualizado:7 agosto, 20225 min de lectura
    Nuevos mitos y leyendas del orgasmo en el siglo XXI: tener un ‘squirt’ y alcanzar el clímax supremo

    Elmundo.es

    Casi un siglo después de comenzar a estudiarlo, el placer de las mujeres sigue generando lugares comunes Mientras, un 87% de las españolas afirma disfrutar más en soledad que con otras personas

    Por REBECA YANKE

    Elmundo.es

    al vez no se pueda decir hoy en día en los papeles que hombres y mujeres son distintos, pero sí que puede afirmarse que sus orgasmos no tienen nada que ver, al menos porque la ciencia así lo ha demostrado. Que ellas pueden alcanzar el clímax en pocos minutos en función de la estimulación que estén disfrutando, por ejemplo, aunque normalmente tarden más que ellos en conseguirlo. O que ellas pueden llegar a tener una petite mort de 20 segundos -aunque lo habitual oscile entre seis y 10- y que ellos la tienen de entre tres y seis.

    Pero existe en estos tiempos una especie de carrera hacia el orgasmo supremo en el que tanto ellos como ellas estarían compitiendo. En un escenario hipersexualizado, con las relaciones y prácticas sexuales (juguetes, poliamor, lo que sea) puestas encima de la mesa y una conversación sexual que ha pasado del ostracismo al mainstream, ahora, pasados ya de vueltas, no es que se reivindique el placer propio, ajeno e incluso comunitario sino que andamos obsesionados con orgasmar de la forma más apabullante posible.

    Han pasado muchas décadas, casi siete, desde que la sexología atiende expresamente el placer femenino, pero los profesionales siguen teniendo que decir cosas como la que sigue: «Tener más orgasmos no es ser más feliz ni más moderna ni siquiera tiene porque ser más satisfactorio. Hay una búsqueda del orgasmo como si de un producto de moda se tratara que atribuyera un nivel superior a quien los tiene, generando malestares innecesarios e invalidando otras experiencias placenteras».

    La maravilla que supone alcanzar, por ejemplo, verdadera intimidad entre dos seres humanos. Sentirse tan pero tan a gusto como para pasarse el día en bolas junto a la otra persona ahora que el calor aprieta tanto. Enchufar el ventilador y hacer que desaparezca el mundo aunque, también por calor, optemos por no tocarnos.

    A cambio, existen hoy hasta entrenadores del sexo, o coaches sexuales que, en redes sociales, explican con mucha plasticidad cómo podría una mujer eyacular (tener un squirt), como si esto fuera lo más común del mundo, cuando en realidad no lo es. Mañana se celebra el Día Internacional del Orgasmo Femenino, una fecha que se conmemora desde 2006, y seguimos obsesionados con los resultados y mucho menos con los procesos. Otra fecha que ayude a contextualizar el panorama actual: el clítoris tal y como lo conocemos no se descubrió hasta el siglo XVI, aunque, en realidad, hasta la década de los 90 del siglo XX, cuando se consiguió una imagen en 3D del mismo, no tuvimos realmente claro en qué consistía esa protuberancia femenina que, según la sexología, existe única y exclusivamente para dar placer.

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    ELEKTRA LUXX, l-r: Carla Gugino, Timothy Olyphant, 2010. ©Samuel Goldwyn Films/courtesy Everett Collection fotograma

    La gran evolución del orgasmo femenino, o de nuestro conocimiento del mismo, se enmarca entre los 60 del siglo pasado y la actualidad, pues ya hemos ido desterrando mitos y leyendas como que todos los orgasmos son iguales y que lo emocional y lo sexual caminan vías divergentes. Lugares comunes que hemos sustituido por otros nuevos, como que todas las mujeres son o pueden ser multiorgásmicas o que cualquier persona con vulva, como se dice ahora, puede hasta eyacular en un momento dado.

    Mientras tanto, problemas reales, como que existen mujeres que cuando se dan cuenta de que están alcanzando el orgasmo se frenan en seco, pasan más desapercibidos. Tal reacción, que los sexólogos atribuyen a la dificultad que tienen algunas mujeres para permitirse el placer o por miedo a dejarse llevar, no se convierten fácilmente en titulares, no al menos como los que genera un Satisfyer.

    La parte intrincada del asunto es que dejarse ir, abandonarse, etcétera, tiene mucho que ver con la calidad del orgasmo femenino. Darle permiso al placer -esto también lo afirma la sexología- es necesario para alcanzar el orgasmo, pues éste no responde a una cuestión mecánica ni a protocolos que consistan en sota, caballo y rey.

    Además, «muchas mujeres tienen placer de manera diferente cuando están solas que cuando están en pareja», indica la sexóloga Diana Fernández Saro. «Solas se sienten libres para hacer y buscar el placer sin remilgos ni tabúes, sin prisas, desde la experiencia y el autoconocimiento, de forma que el placer suele estar asegurado».

    Una encuesta realizada por la firma de productos eróticos Diversual en España para celebrar el Día Internacional del Orgasmo Femenino en 2022 dice precisamente esto, que «un 87,4% de las españolas asegura que en la mayoría de las ocasiones alcanza el orgasmo con la masturbación». De modo que solo un 14% orgasma durante prácticas sexuales con otra persona, según este estudio realizado con casi 5.000 ciudadanos españoles entre los 18 y los 60 años. Cierto es que el porcentaje de mujeres que dice que sus orgasmos provienen de la masturbación no se enmarca entre las generaciones más jóvenes, sino que aumenta a medida que lo hace la edad. Positivo es, desde luego, pero también da que pensar.

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