No temas el día de las elecciones; hágase de cuenta que va pal/súper o el banco

El día de 5 de julio de este año, fecha programada para celebrar las elecciones presidenciales y congresionales en este país, no debe constituir ningún problema para los ciudadanos. La gente solo tendrá que hacerse de cuenta que ese día hará una fila, como acostumbra cuando se dirige a los bancos, supermercados o farmacias.

Si se fijan, la conglomeración que hacen las personas en estos lugares a lo que hacemos referencia, podría ser mayor a la que se haría el día de las elecciones. Vaya con sus guantes y mascarillas y no habrá problemas. Mantenga un mínimo de distancia, por si acaso le tiran agua, como ocurre en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

He leído y escuchado varias veces la preocupación de algunos sectores por la celebración de los comicios presidenciales y legislativos, por el temor del contagio y propagación del COVID-19. Es válido llamado para evitar que la enfermedad siga provocando muertes en el país.

Sin embargo, el coronavirus no es razón para suspender las elecciones. Repito, el problema que existe ahora en las filas de los bancos, supermercados, farmacias y otros establecimientos resulta más alarmante y casi nadie dice nada.

Vayamos sin miedo a elegir a nuestras próximas autoridades. Es un deber y derecho ciudadano que tenemos que ejercer para que no nos cuenten después y así evitar lamentaciones.

Ese día, el 5 de julio, si todo transcurre en calma, como se espera y no hay necesidad de una segunda vuelta electoral, es el momento de felicitarnos y colaborar con las autoridades que sean electas, sin importar el partido de procedencia de los candidatos ganadores.

Vamos a votar, porque en estos momentos el coronavirus está dejando estragos y como quiera salimos a las calles y hacemos kilométricas filas junto a otras personas, sin saber si el del lado está contagiado por el COVID-19.

A pesar del COVID-19, vayamos sin temor a elecciones; ahora el riesgo es igual en filas de se hacen e los supermercados y bancos.

Por José Alfredo Espinal

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