Bartolo García
México vive horas de alta tensión luego de que fuerzas federales abatieran a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, jefe del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La operación militar se desarrolló en zonas montañosas del estado de Jalisco y provocó una inmediata reacción violenta del grupo criminal, con bloqueos de carreteras, quema de vehículos, ataques a comercios y caos en varias regiones del país.
Como medida preventiva, al menos una decena de estados suspendieron las clases este lunes, mientras otros gobiernos locales convocaron de urgencia a sus mesas de seguridad para contener posibles nuevos brotes de violencia.

Armando Solis / AP
Durante las primeras horas tras el operativo, densas columnas de humo se alzaron en ciudades como Puerto Vallarta y Guadalajara, donde sujetos armados incendiaron camiones y automóviles para paralizar la circulación.
Autoridades de transporte pidieron a choferes de carga buscar resguardo, mientras que organismos de seguridad reforzaron retenes y patrullajes en puntos estratégicos.
El Mencho figuraba entre los narcotraficantes más buscados del mundo, con una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que condujera a su captura.
Su caída representa uno de los golpes más importantes al crimen organizado desde las detenciones de históricos líderes del Cártel de Sinaloa, como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Ismael “El Mayo” Zambada.
Aunque diversos medios confirmaron la muerte del capo tras un enfrentamiento con militares, hasta el momento se espera una declaración oficial del gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum.
Analistas señalan que el CJNG había construido un sofisticado sistema de protección para su líder, basado en redes de informantes, sicarios altamente armados y presuntas complicidades institucionales.
Este esquema le permitió evadir a las autoridades durante más de una década, consolidando al cartel como una de las organizaciones criminales más violentas y poderosas de América Latina.
Expertos en seguridad advierten que la muerte de El Mencho podría desatar disputas internas por el control del cartel, así como nuevas escaladas de violencia en regiones clave del país.
Estados Unidos reconoció el trabajo del Ejército mexicano y confirmó que brindó apoyo de inteligencia durante el operativo que culminó con la neutralización del capo.
Mientras tanto, comunidades enteras permanecen en alerta ante posibles represalias, con operativos de seguridad activos en carreteras, aeropuertos y zonas urbanas.
Las escenas recuerdan episodios pasados como los enfrentamientos en Culiacán tras la captura de Ovidio Guzmán, cuando grupos armados paralizaron ciudades enteras para presionar a las autoridades.
Con la caída de El Mencho, México enfrenta ahora el desafío de contener la violencia derivada de este golpe al narcotráfico y evitar que el vacío de poder del CJNG desencadene una nueva etapa de conflicto criminal en el país.
Con información de elpais.com, infobae.com y actualidad.rt.com

