La masturbación femenina: un tabú que impacta más en las mujeres que en los hombres
Por Raffaella Di Girolamo / Ilustración: Edith Isabel
La masturbación femenina sigue siendo un tema rodeado de tabúes y desconocimiento, mucho más que en el caso masculino. En este artículo, exploramos si esta práctica es saludable y revelamos claves esenciales sobre el placer y la autoexploración en las mujeres.
El legado de Betty Dodson: pionera del placer femenino
Hace algunos meses viajé a Nueva York para conocer a Betty Dodson, una artista y activista que, a sus noventa años, ha dedicado gran parte de su vida a desmitificar y promover la masturbación femenina. Dodson, que en su juventud dirigió orgías junto a su marido, detectó un problema grave: muchas mujeres no alcanzaban el orgasmo.
Con el tiempo, Betty creó una comunidad enfocada en la autoexploración y el placer femenino. Compró vibradores y diseñó espacios seguros para quienes no lograban el clímax. Durante sus talleres, muchas mujeres confesaron no conocer su propio clítoris ni haberlo visto jamás en un espejo, pues era considerado un territorio prohibido y desconocido.

Experiencia en los cursos de masturbación femenina: un espacio de liberación
Para certificarme en los cursos que Betty Dodson imparte hace más de 50 años, participé durante dos días junto a mujeres de China, Australia, Berlín y distintas ciudades de Estados Unidos. La dinámica exigía desnudarse para entrar a clase, lo que para mí es natural, pero para muchas resultó un desafío emocional.
Algunas asistentes compartieron que hacía tiempo no tenían relaciones sexuales con sus parejas o que nunca habían experimentado un orgasmo. Este fue el primer gran obstáculo: el placer femenino suele depender de otra persona y no de una misma.
Desigualdad en la educación sexual: el placer femenino invisibilizado
Mientras a los hombres se les ha otorgado un espacio para explorar su sexualidad desde niños, vinculando su virilidad con el pene, las mujeres crecen sin educación sobre su anatomía íntima. La vulva y el clítoris, órganos internos y complejos, son poco enseñados y peor comprendidos.
Desde pequeñas, se nos reprime tocar nuestros genitales, etiquetándolo como “cochino”, privándonos así de la posibilidad de conocernos y disfrutar. Esta censura es una de las causas por las que la masturbación femenina sigue siendo un tabú, asociada erróneamente con la promiscuidad o la frialdad sexual.
Una mujer que no se excita pierde una fuente vital de felicidad -un placer al alcance de su mano que muchas veces le es negado- y con ello, una parte esencial de su bienestar emocional y físico.
Masturbación y pareja: desmontando mitos
Existe la creencia errónea de que al formar pareja se debe abandonar la masturbación, confiando únicamente en el placer compartido. En el caso de mujeres heterosexuales, incluso se ve como una forma de infidelidad. Sin embargo, el placer personal y la autoexploración no deberían depender ni estar condicionados por la presencia de otra persona.
La masturbación es un espacio íntimo y valioso para conocerse, desestresarse y disfrutar. Muchas veces, prefiero mantener ese momento solo para mí, incluso cuando estoy en pareja. Algunas parejas integran la masturbación en su vida sexual sin conflicto; otras, simplemente no la practican.
Es fundamental entender que el placer propio no es un privilegio exclusivo de los solteros, sino una parte natural y enriquecedora del bienestar sexual.
La masturbación femenina: un acto de empoderamiento y autoconocimiento
Lo maravilloso de la masturbación es que crea un espacio seguro y liberador para las mujeres. Al permitirnos sentir placer y conocer nuestro cuerpo, fortalecemos nuestra autoestima y seguridad.
Este poder personal es invaluable y no debe ser abandonado. La masturbación femenina es más que un acto físico: es un camino hacia una vida más plena y feliz.
Raffaella Di Girolamo es psicóloga y especialista en sexualidad y pareja.
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