Miguel Ángel Cid: Análisis Histórico del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) puede analizarse en tres etapas fundamentales: dos ya concluidas y una tercera que está en desarrollo. Este partido ha gobernado la República Dominicana por casi 20 años, un hecho que lo convierte en un objeto clave de estudio político y social.
La prolongada permanencia del PLD en el poder y su control sobre diversos estamentos del Estado dominicano justifican un análisis detallado. Para comprender su evolución, es necesario dividir su historia en tres momentos cruciales que reflejan su desarrollo, crisis y futuro.
Primer Momento: Juan Bosch y la Fundación del PLD (1973-1986)
En su etapa fundacional, el PLD dependía completamente del liderazgo del Profesor Juan Bosch. Entre 1973 y 1986, las disputas internas se mantenían bajo control, evitando que se convirtieran en crisis mayores. Los dirigentes peledeístas luchaban por mantener a Bosch alejado de los conflictos, dada su aguda percepción política y social.
Cuando surgían tensiones, Bosch intervenía para resolverlas oportunamente. Dos ejemplos ilustran esta dinámica:
- Antonio Abreu, primer secretario general del PLD, intentó disputar el liderazgo a Bosch. Fue expulsado y fundó la Unión Democrática (UD), que luego vendió a Fernando Álvarez Bogaert.
- Rafael Alburquerque siguió un camino similar y fundó el Partido del Pueblo Dominicano (PPD) tras ser expulsado por un juicio político-disciplinario.
La solución a estos conflictos pasaba por asambleas internas y plenos nacionales, donde Bosch analizaba la situación y dictaba la resolución final, consolidando la disciplina y el adoctrinamiento en las bases.
Durante estos primeros 13 años, el PLD fue un modelo de organización y disciplina política en Latinoamérica, considerado una verdadera poesía dentro del espectro partidario.
Segundo Momento: La Crisis del Liderazgo y la Vergüenza del PLD (1990-1996)
Tras la etapa fundacional, el PLD se preparó para su ascenso al poder. En 1990, con Bosch como candidato, el partido ganó las elecciones, pero el presidente Joaquín Balaguer retuvo el poder mediante un controvertido proceso electoral.
Este período marcó el inicio de una crisis interna profunda. La cúpula peledeísta comenzó a sentir vergüenza por la figura de Bosch, alegando que sufría de Alzheimer. A pesar de ello, Bosch fue postulado nuevamente en las elecciones de 1994, donde por primera vez en la historia del partido, la derrota fue considerada un fracaso real.
La crisis post-electoral llevó a que Balaguer adelantara las elecciones para 1996. En ese proceso, el PLD ganó en segunda vuelta gracias a una alianza con Balaguer, el mismo que les había arrebatado la victoria seis años antes.
Leonel Fernández y Jaime David Fernández Mirabal jugaron un papel decisivo en esta etapa, marginando a Bosch y humillándolo públicamente, lo que dejó al fundador del PLD como una figura de vergüenza no solo para el partido, sino para la política dominicana.
Incluso circulan rumores de que Fernández y Mirabal habrían sedado a Bosch para facilitar su marginación, un acto simbólico que refleja la brutalidad con que se despidió al líder histórico.
Tercer Momento: La Crisis Interna y la Necesidad de Renovación del PLD
Actualmente, el PLD enfrenta una crisis interna que lo empuja a considerar un descanso del gobierno. Este tercer momento es decisivo para que el partido se reinvente y recupere su esencia fundacional.
Para lograrlo, el PLD debe volver a las raíces que estableció Juan Bosch, dedicando tiempo y esfuerzo a reconstruir su identidad política y organizativa.
Recuperar el legado intelectual de Bosch es indispensable para que el partido domine el arte del pensamiento político y encuentre nuevos caminos que le permitan superar la crisis y renacer como una fuerza democrática sólida.
En definitiva, reencontrar al PLD requiere un compromiso profundo y la renuncia temporal a las mieles del poder para garantizar un futuro estable y legítimo.
Miguel Ángel Cid
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