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¿Cuál es tu punto de vista? Foto: Ash Barhamand para Yahoo Style

Al igual que muchas e impresionantes jóvenes blancas de clase media (o como somos conocidas hoy en día, ‘básicas’), crecí con una adoración inexplicable y descarada por Marilyn Monroe. A pesar de que falleció dos décadas y media antes de que yo viniera a este mundo, devoraba sus películas, leía sus biografías, cubría mi habitación con fotos de ella y ahorraba mi asignación para comprar muñecas con su imagen. Me encantaba su nombre de nacimiento, Norma, solo estaba a una letra del mío. Estaba obsesionada.

La figura de reloj de arena de Monroe podría haber sido épica, pero siempre estuve fascinada por una parte de su cuerpo y, precisamente no eran sus curvas, sino algo más…. puntiagudo. Eran sus pechos, los cuales siempre parecían firmes, mirando directamente al frente, listos para hacerte saltar los ojos en cualquier momento.

Más tarde me enteré de que su forma no se debía a su particular anatomía, sino a un brasier de cono — una prenda de ropa interior con forma de cono que ayudaba a la mujer de la segunda mitad del siglo veinte a conseguir esta espectacular imagen triangular —, la misma con la que más tarde Jean Paul Gaultier realizó en el vestuario de Madonna en la etapa en que la firma trabajó para la cantante.

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Marilyn Monroe y su brasier de cono. Foto: Getty Images

El cumpleaños de Monroe (1 de Junio) fue a principios de este mes, y en consecuencia sufrí mi habitual ataque de ver fotos nostálgicas: Marilyn comiendo un pastel, Marilyn en la playa, Marilyn acostada… y una vez más, mis ojos eran atraídos directamente por sus pechos super puntiagudos. Tuve que probarlos por mí misma.

Así que localicé una lencería ubicada en el Reino Unido de la marca What Katie Did, especializada en calcetería y ropa interior vintage, para encontrar el brasier de cono perfecto. Me decidí por el ‘Maitresse Bullet Bra,’ descrito por el sitio como “100% perfecto”.

El brasier era muy diferente de los brasieres para grandes pechos (lo siento mucho) que suelo usar. Era resbaladizo (lo que para ti es satén), con una banda no elástica y sin aro metálico, por así decirlo, lo cual — como cualquier persona con copas DD — no es algo a lo que esté acostumbrada.

Ponérselo correctamente no es tan sencillo, e implica ser un poco manitas — hablo de elevar y desplazar —, y después de colocarlo de forma adecuada, tuve que añadir unas almohadillas fabricadas especialmente para rellenar las puntas. Éste no es un brasier de camiseta. ¿Qué otra cosa hace diferente al brasier de cono? Se creó sin escote, por así decirlo. Sí, el brasier era cómodo, pero lo que en realidad me gustó es que no tenía que preocuparme porque la parte superior se saliera accidentalmente.

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El ‘Brasier de Cono Maitresse’ de la firma What Katy Did

También me gustó la silueta que me hacía. La segunda cosa era que mi cuello parecía más largo, me sentía segura de mí misma, como una Joan Harris. Además de crear la ilusión de una cintura más estrecha, mi postura, en general, parecía mejorar al instante. En realidad, no hay manera de encorvarse con un brasier de cono.

¿Algo que no me gustó? Sentir como todas las personas de mi oficina miraban mi pecho torpedo. La siguiente, y que me hizo definitivamente cambiar mi nueva ropa interior, fue cuando un compañero de trabajo me dijo, “Tu pechos se ven… muy puntiagudos hoy”. Otro me dijo, “Bueno, sin duda tus pechos entran antes que tú en la habitación!” De nuevo — un gran momento Joan Harris y además, de forma empática. Me gustaría decir que nunca en mi vida me había sentido tan aliviada físicamente como cuando llegué a mi casa esa noche y me quité el brasier. Igual que una relajante copa de vino, sin el zumbido o la resaca.

¿Llevaré mi brasier de cono otra vez en la vida real? En realidad, no estoy segura. Fue divertido vivir como un ídolo pre-adolescente por un día, y como dicen en la moda, fue sin duda, pícaro. Pero no sé si podré manejar tanta atención sobre mis pechos cada día. Hay una razón por la que nunca hemos tenido otra Marilyn Monroe: Tener unos grandes pechos conlleva una gran responsabilidad — y no todo el mundo está dispuesto a asumirla. En definitiva, realmente se trata de vestir aquello que nos hace sentirnos cómodos, felices y seguros, ¿no es así? Y creo que éste el propósito. (Je, je, je.)

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(Foto: Ash Barhamand para Yahoo Style