Manuel Salazar y la urgente necesidad de cambio político en República Dominicana
La tendencia hacia un cambio profundo en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para las elecciones de 2020 crece de manera acelerada, impulsada por los graves problemas internos que afectan a esta agrupación política. La desunión entre sus líderes ha provocado una significativa pérdida de apoyo electoral, creando un escenario favorable para la alternancia.
El trasvase de votos y la oportunidad para el PRM
Gran parte de esos votantes desplazados hacia el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se produce por inercia, ya que actualmente es la fuerza política mejor posicionada para capitalizar ese beneficio. Sin embargo, existe un segmento importante: el voto liberal progresista de clase media, junto a un alto porcentaje de nuevos electores, que exige propuestas innovadoras y verdaderamente transformadoras.
Es imprescindible presentar ideas frescas que movilicen al país política y socialmente, rompiendo con el inmovilismo y la rutina que predominan. Solo así se podrá despertar el interés ciudadano y abrir nuevas perspectivas hacia metas más ambiciosas y calificadas.
La clave está en propuestas políticas auténticamente nuevas
Un análisis político sereno y basado en experiencias previas revela que la derrota electoral del PLD no está garantizada. Como dijo el legendario jugador de béisbol Yogi Berra, “el juego no se acaba hasta que no se termina”. Por ello, fortalecer la tendencia al cambio requiere plantear propuestas políticas realmente novedosas, que sean diferentes en esencia a las actuales.
El marketing político ha tenido éxito en presentar como “nuevo” lo que en realidad es una repetición de ideas antiguas. Muchos candidatos mantienen las mismas propuestas que han dominado la política nacional, pero con un simple cambio superficial en su imagen o discurso. Esto no basta para un cambio real.
Contradicciones políticas y retos del régimen institucional
Los procesos políticos son complejos y contradictorios. Para quienes participan en ellos, es fundamental identificar cuál es la contradicción principal que debe resolverse para avanzar en el desarrollo democrático o incluso en una posible transformación revolucionaria.
Actualmente, la contradicción central se encuentra en superar un régimen político que, pese a los cambios de gobierno desde 1962, sigue siendo esencialmente el mismo sistema centralizado que existía en la era de Trujillo. Aunque sin los crímenes y persecuciones políticas de aquella época, este régimen mantiene un marco propicio para:
- El crecimiento económico a costa de la pobreza.
- La corrupción y la impunidad.
- La concentración de riqueza en pocas manos.
- La deuda externa que hipotecó al país.
- La depredación ambiental.
- El machismo y sus consecuencias negativas.
- El poder absoluto del presidente de la República.
Esta problemática nacional está directamente ligada a un régimen institucional desgastado y desacreditado, incapaz de resolver estos problemas de fondo.
La sociedad dominicana en crisis y la necesidad de una nueva república
La economía y las instituciones dominicanas operan al margen de la sociedad, dominándola sin integrarla. Como señaló Antonio Gramsci, vivimos una crisis donde “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Esta transición histórica recuerda a la Roma antigua, cuando ni los dioses ni Cristo habían aparecido, y el hombre quedó solo enfrentando el cambio.
Las reformas constitucionales apresuradas propuestas tras el discurso del expresidente Danilo Medina reflejan esta contradicción entre la necesidad de una verdadera república democrática y un sistema dominado por “príncipes” políticos.
Ser “nuevo” o “viejo” en política depende de la actitud frente a este régimen, no solo de los rostros que lo representan. La esencia está en las ideas y propuestas de gobierno que se presenten.
Refundar la República: la propuesta para un cambio duradero
La solución a esta contradicción radica en “Refundar la República”, lema propuesto por Fafa Taveras hace más de 30 años. Esta perspectiva plantea la necesidad de construir un discurso y acciones que conduzcan a un nuevo régimen político en el mediano plazo.
No es realista esperar que el gobierno que suceda al PLD en 2020 logre una refundación inmediata. Sin embargo, sí debe sentar las bases para una transición hacia un modelo político diferente, iniciando con cambios mínimos que convoquen apoyos y acuerdos para ganar el poder.
Atreverse a proponer ideas verdaderamente nuevas, distintas a las que sustentan el régimen actual, es imprescindible para avanzar en esta dirección.
Una transición pendiente desde 1962
Desde 1962 se espera en República Dominicana una transición hacia la democracia plena. En este período, se pasó del gobierno unipartidista trujillista al dominio del PLD, que con el tiempo se ha erigido también como partido único.
En 1961 cayó Trujillo, pero su régimen sobrevivió en las instituciones. Por eso, 58 años después, se mantiene un sistema político que requiere ser desmontado.
Derrotar al PLD y construir una nueva institucionalidad
Para 2020 es fundamental derrotar al PLD y, en un proceso continuo y firme, desmontar el régimen político-institucional que lo ha hecho posible. Esta es la perspectiva renovadora que puede constituir la base para una unidad programática entre diversos partidos y movimientos políticos.
Solo así República Dominicana podrá avanzar hacia un futuro democrático, justo y sostenible.




