La realidad del poder y la reelección en República Dominicana
JUAN T H
En República Dominicana, no importa lo que la ciudadanía piense, diga o proponga, ya sea bueno o malo. Lo único que realmente cuenta es la voluntad de los que detentan el poder. Ellos deciden, imponen y definen la agenda, mientras el resto queda en segundo plano, considerado irrelevante.
El poder del dinero en la política dominicana
El dinero es la fuerza que mueve el mundo y, en este caso, el sistema político. Se compran fiscales, jueces, abogados, periodistas, generales, sacerdotes, sindicalistas y hasta líderes campesinos. El poder y el dinero son los verdaderos motores que unen, pero también dividen cuando los intereses se vuelven irreconciliables.
En este contexto, la reelección presidencial está asegurada, persista la oposición o no. Según un diputado cercano al presidente, los votos ya están comprados. “Con mil millones de pesos compramos lo que necesitamos en la Cámara de Diputados”, afirmó sin rubor.
Para ponerlo en perspectiva, recordó que Leonel Fernández contó en su momento con 40 mil millones de pesos, el petróleo de Venezuela para asfaltado y 90 millones de raciones de comida para ganar las elecciones. “Nosotros tenemos mucho más”, aseguró el legislador “danilista”.
Dinero y poder: la estrategia detrás de la reelección
El financiamiento no es un problema. Cinco o diez miembros del Comité Político, con más de 20 años en el Estado, pueden fácilmente reunir hasta 10 mil millones de pesos sin poner en riesgo el futuro económico de sus familias.
Leonel Fernández representa ahora un obstáculo, pero pronto dejará de serlo. Desde hace años perdió el control del partido y el poder real está en manos del presidente Danilo Medina. Él dirige el Congreso, la Judicatura, los medios, las fuerzas armadas y la policía. Nadie se atreve a contradecirlo.
Los temores y riesgos del presidente Danilo Medina
Danilo Medina teme las consecuencias de casos como el de Odebrecht y las termoeléctricas de Punta Catalina, asuntos que aún no han salido a la luz. No quiere enfrentar un juicio ni terminar como el expresidente peruano Alan García. El mandatario está decidido a mantener el control a toda costa.
“El Estado soy yo”, dice, asumiendo que es el dueño absoluto del país. El dinero está disponible y las fuerzas armadas junto con la policía están listas para reprimir cualquier oposición, sin importar quién sea ni qué posición ocupe.
La oposición dividida y el peligro para la democracia
Mientras tanto, los partidos de oposición se fragmentan y debilitan. No logran unirse y cada líder busca su propio beneficio: presidentes, vicepresidentes, senadores, diputados, alcaldes y regidores. Con la ley de partidos clara y el camino para modificar la Constitución abierto, el tiempo se agota para ellos.
Solo una movilización popular masiva, un verdadero ciclón ciudadano, podrá detener la reelección. Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Luis Abinader, Quique Antón, Eduardo Estrella, Guillermo Moreno, Minou Tavárez Mirabal y todo el liderazgo político deben dejar atrás sus diferencias y unirse para impedir la reforma constitucional.
Un llamado a la unidad para defender la institucionalidad democrática
Esta es una tarea colectiva, no de un solo partido o grupo. La institucionalidad democrática está en riesgo y no es un juego. Como dice el pueblo: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”






Y eso, usted obvió los senadores, diputados y el poder municipal que cada día es más fuerte.