Italia reabre después de más de dos meses de cierre por el COVID-19

Dos personas comen una pizza en Trastevere, en Roma (Reuters/ Guglielmo Mangiapane)

Italia, con 225.435 contagios de coronavirus y más de 31.000 muertos desde el comienzo de la crisis el 21 de febrero, ha retomado desde hoy gran parte de las actividades comerciales del país, al constatar una contracción de la curva epidemiológica

Italia, el primer país del mundo en declarar un confinamiento nacional por coronavirus, entró hoy en una decisiva fase de su desescalada con la reapertura casi total de los negocios y actividades y el levantamiento de muchas restricciones de movimiento.

“Serán meses muy duros y complejos, no debemos ignorarlo”, advirtió, no obstante, el primer ministro, Giuseppe Conte, al considerar la reapertura como un “primer paso” hacia “una cotidianeidad literalmente cambiada”.

Un empleado corta el cabello de un cliente en Milán (Reuters/ Flavio Lo Scalzo)

Esto fue expresado en una carta abierta al diario Leggo, publicación distribuida gratuitamente, especialmente en el transporte público que usan muchos trabajadores que este lunes volvieron a sus puestos.

El regreso a una cotidianidad diferente

Casi tres meses después de que saltaran todas las alarmas con la detección del primer caso local de coronavirus en el pueblo de Codogno, en la norteña región de Lombardía, diez semanas de bloqueo, un cuarto de millón de contagios y 32 mil fallecidos, las ciudades volvían hoy a la vida, con sus más y sus menos.


Comercios, restaurantes, hoteles, peluquerías, museos y hasta las playas se sumaron a aquellos lugares que permanecieron abiertos durante la emergencia sanitaria, como como los supermercados o farmacias, y también se reanudaron las misas, pero siempre con medidas de seguridad, distanciamiento y mascarillas.

“Hoy es nuestro primer día, no creo que tengamos muchos clientes pero lo necesitaba aunque sea psicológicamente”, cuenta Tania, dependienta en una pequeña tienda de ropa en la céntrica Via dei Coronari, cubierta con la preceptiva mascarilla.

Nada más entrar, se ve un bote de gel desinfectante para los clientes y nos enseña una especie de plancha de vapor con la que debe “desinfectar la ropa cada vez que alguien se la pruebe”.

Cafés, tiendas de antigüedades, zapaterías: todos los negocios han abierto siguiendo las normas de seguridad, con carteles para que se entre por turnos, se use la mascarilla y se limpien las manos.

En el barrio romano de San Giovanni, bastantes personas hacían fila, distanciadas entre sí, para entrar a dos conocidas tiendas de ropa, como si el fin del confinamiento marcara también el reinicio de la normalidad del consumismo.

Algo diferente la situación en el barrio de Borgo Pío, junto al Vaticano. Sus negocios, muy dependientes del turismo, abrían hoy con pocas esperanzas, y algunos ni siquiera tienen intención de hacerlo.

“Sí, hemos reabierto, estamos organizando, porque trabajo no hay mucho, pero solo pasar un buen rato es suficiente. Hemos hecho la desinfección, todo, pero somos de los pocos abiertos por aquí”.

En una pizzería cercana, Massimo señala que ya llevan varios días abiertos con el servicio de “para llevar”, y que ahora, en espera de que vuelvan los turistas, cuentan con algunos clientes habituales.

“Los negocios de souvenirs lo tienen mucho más difícil sin turismo”, añade.

Y en uno de los negocios típicos de esta zona, de venta de artículos religiosos, Laura se quejaba de que el horario de apertura impuesto, a las 11 de la mañana, “para nosotros es tarde, porque nuestra clientela, los sacerdotes, suelen venir más temprano”.

Otros locales de restauración, más enfocados al público local, como el bistrot vegetariano de Alessia, vendía aún comida para llevar pero mañana ya pondrá las mesas para sentarse.

Según Confcommercio, la Confederación General Italiana de Empresas, Actividades Profesionales y Trabajo Autónomo, el 70 por ciento de los pequeños negocios como tiendas, bares, restaurantes o peluquerías han reanudado hoy su actividad en Italia.

Un 30 por ciento decidió mantener el cierre por el miedo a trabajar con pérdidas o la necesidad de poner a punto los establecimientos para garantizar los protocolos de seguridad.

Las principales playas también han abierto y en ellas también habrá que mantener un protocolo de seguridad marcado por las distancias entre personas o sombrillas.

Y entre las prohibiciones que se han levantado está la de viajar a las segundas residencias, aunque solo si se encuentra en la misma región, o visitar a amigos, ya que hasta ahora solo se permitía ver a familiares. EFE

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