Juan T H: Un Economista Honesto Frente a la Crisis Política y Económica
Juan T H no es un político cualquiera ni un simple burócrata sin criterio. Lo conocí hace años como un hombre sereno, ecuánime, estudioso y honrado. Aunque hace tiempo no lo veo, sus acciones y palabras recientes revelan que mantiene intactos los valores que cultivó en la universidad y en su carrera como economista, así como en su compromiso social y político.
Contradicciones en el Gobierno y Choques con el Banco Central
Quienes lo recomendaron y designaron como ministro de Economía, Planificación y Desarrollo sabían que no era un funcionario pasivo ni un robot frente al escritorio. Por eso no sorprende que haya chocado con el poderoso gobernador del Banco Central, la Junta Monetaria y otros actores clave del área financiera gubernamental.
Críticas a la Gestión de Danilo Medina
Isidoro fue indulgente al afirmar que no creía que Danilo Medina, tras una supuesta buena gestión, arruinara su legado con un intento de reelección. Sin embargo, esa visión es cuestionable. Danilo Medina ha dejado un país con alta deuda, más de tres millones de personas en pobreza y cifras alarmantes en extrema pobreza. En casi ocho años, no logró sacar al pueblo del analfabetismo ni mejorar significativamente la educación y salud pública.
Además, no implementó seguridad social universal ni seguridad ciudadana efectiva, mientras el déficit habitacional supera el millón de viviendas. Todo esto a pesar del presunto crecimiento económico. Organismos internacionales denuncian que la corrupción absorbe entre el 4% y 5% del PIB, superando lo invertido en educación.
Hoy, la República Dominicana se asemeja peligrosamente a un narcoestado, con más de cuatro millones de vehículos, incluyendo dos millones de motocicletas, y campos agrícolas abandonados para favorecer las importaciones.
Reacciones y Tensiones en el Gobierno por la Reelección
Las palabras de Isidoro Santana cayeron como un balde de agua fría en los ministros que impulsan el proyecto reeleccionista, que viola la Constitución. Sus críticas generaron una fuerte reacción, rozando la intolerancia política histórica, con acusaciones veladas y amenazas implícitas.
Sin embargo, Isidoro no se amedrentó y respondió con firmeza ante los periodistas: “¿Conocen alguna ley, proyecto o resolución que otorgue a un funcionario más derecho a la palabra que a otro?”
Hipocresía en el Debate Público
Los ministros pro-reelección exigen que otros esperen a que el presidente Medina se pronuncie sobre el tema, pero ellos mismos llevan cuatro años promoviendo la continuidad presidencial a alto costo político y económico. Ni ministros, viceministros, embajadores, diputados ni senadores han guardado silencio, y el presidente tampoco se lo ha ordenado.
Divisiones Internas y el Futuro del Gobierno
Las tensiones no solo afectan al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sino también al gobierno, donde conviven dos corrientes: la reeleccionista y la opositora. El debate democrático y el libre juego de ideas se están erosionando con el tiempo.
Isidoro no debe renunciar porque no ha cometido delito ni falta ética al expresar su opinión sobre un tema que el mandatario no ha abordado, aunque claramente es el más interesado en mantenerse en el poder.
El presidente Medina tiene la potestad constitucional para removerlo, igual que a otros funcionarios que se oponen a la reelección. Si quisiera, podría cancelar también al 70% que no apoya un nuevo mandato y, de paso, romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que está en contra de la reelección.
Conclusión: Un Debate Abierto y Necesario para la República Dominicana
El caso de Isidoro Santana refleja las profundas divisiones políticas y económicas que enfrenta la República Dominicana. Más que una lucha personal, es un choque entre visiones sobre el futuro del país, la gobernabilidad y el respeto a la Constitución.
En este contexto, la transparencia, el diálogo democrático y la defensa de valores éticos son esenciales para superar la crisis y construir un país más justo y próspero.





