La entidad confía en que el Gobierno priorice el interés nacional y alerta que cualquier debilitamiento del sector podría impactar el empleo, la agricultura y la seguridad alimentaria
Bartolo García
Santo Domingo.– La Federación Nacional de Productores de Arroz (FENARROZ) respaldó al presidente Luis Abinader y a su equipo de Gobierno en la nueva etapa de negociaciones con Estados Unidos, en medio de la incertidumbre surgida en el sector tras la derogación del Decreto 693-24.
La organización expresó su confianza en que las conversaciones tengan como eje la defensa del interés nacional y la protección de una actividad considerada estratégica para la seguridad alimentaria. Según explicó, el arroz también tiene un peso importante en la generación de empleos, la dinámica económica y la estabilidad social de numerosas comunidades.
FENARROZ destacó que miles de familias dependen directa o indirectamente de la actividad arrocera, presente en 96 municipios de 21 provincias. A su alrededor se mueve una amplia cadena que incluye agricultores, trabajadores, transportistas, comerciantes, agroindustrias, proveedores de insumos y técnicos.
La federación recordó que, desde la firma del DR-CAFTA, el sector ha realizado inversiones en mecanización, infraestructura, tecnología e investigación, lo que ha permitido elevar la productividad, mejorar la calidad del cereal y desarrollar variedades ajustadas a las preferencias de los consumidores.
No obstante, la entidad entiende que las negociaciones deben tomar en cuenta las diferencias entre las condiciones de los agricultores dominicanos y las de Estados Unidos, donde existen mayores escalas, capacidad financiera, infraestructura y mecanismos de apoyo.
FENARROZ advirtió además que un deterioro de la actividad podría provocar efectos en otros rubros agrícolas. En ese sentido, señaló que el traslado de tierras arroceras hacia otros cultivos podría generar sobreoferta, caída de precios y desequilibrios en el campo dominicano.
Finalmente, la federación sostuvo que una mayor dependencia de las importaciones no garantiza necesariamente precios más bajos para los consumidores. Afirmó que la seguridad alimentaria no debe medirse únicamente por el costo de los productos, sino también por la capacidad del país para garantizar los alimentos esenciales que demanda la población.






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