Estudio revela que el uso prolongado del celular modifica el cráneo humano
Una investigación científica de la Universidad de la Costa del Sol en Queensland, Australia, ha descubierto que el uso excesivo de teléfonos móviles está transformando el esqueleto humano. El estudio revela que la constante inclinación de la cabeza para mirar el celular provoca el desarrollo de espigas óseas en la parte posterior del cráneo.
El crecimiento de las espinas óseas en el cráneo
Según los expertos, estas protuberancias óseas, conocidas como protuberancias occipitales externas, se forman en la base del cráneo y su presencia ha aumentado significativamente en las últimas décadas. Este fenómeno está relacionado directamente con la postura adoptada al usar dispositivos electrónicos como celulares y tabletas inteligentes.
En el siglo XIX, estas deformaciones eran poco comunes y casi imperceptibles. Sin embargo, hoy en día, estas espinas óseas pueden palparse o incluso observarse en personas calvas. Lo más preocupante es que los jóvenes, especialmente entre los 18 y 30 años, son quienes presentan un desarrollo más acelerado de estas protuberancias.
Escaneo de más de mil cráneos revela el fenómeno
Para profundizar en esta tendencia, los científicos escanearon más de mil cráneos de personas con edades entre 18 y 86 años, según reporta BBC Future. El Dr. David Shahar, investigador principal, afirmó: “He sido médico durante 20 años, y solo en la última década he observado un aumento significativo en pacientes con este crecimiento óseo en el cráneo”.
El experto explicó que la razón principal de esta deformación es la prolongada inclinación de la cabeza hacia adelante, postura típica al usar teléfonos inteligentes y otros dispositivos digitales. Este hábito genera una presión constante en áreas óseas y musculares poco utilizadas anteriormente.
Impacto muscular y esquelético del uso prolongado del celular
El peso promedio de una cabeza adulta es de aproximadamente 5 kg. Mantenerla inclinada durante horas obliga a los músculos del cuello, que conectan con la parte posterior del cráneo, a trabajar en exceso para sostenerla. Como respuesta, estos músculos se fortalecen y el esqueleto se adapta desarrollando espinas óseas para reforzar y ampliar la zona afectada.
¿Cuánto tiempo dedicamos al celular?
Un estudio realizado en 2017 reveló que en el Reino Unido la persona promedio pasa alrededor de 24 horas semanales utilizando su teléfono móvil. Además, las estadísticas del regulador Ofcom indican que los usuarios revisan sus dispositivos cada 12 minutos.
Actualmente, cerca del 78% de los británicos posee un teléfono inteligente, y uno de cada cinco adultos pasa más de 40 horas a la semana conectado a internet. Estos datos reflejan la magnitud del impacto que los dispositivos digitales tienen en la salud postural y ósea.
Conclusiones del estudio y recomendaciones
El Dr. Shahar y su equipo concluyen que la “carga mecánica repetitiva y sostenida” causada por malas posturas frente a pantallas digitales provoca adaptaciones en tendones y tejidos conectivos. Estas alteraciones musculoesqueléticas son un factor de riesgo para desarrollar molestias en el cuello, hombros y antebrazos.
Aunque las protuberancias óseas no parecen causar daños graves, el investigador advierte que probablemente no desaparezcan una vez formadas. Por ello, es fundamental adoptar hábitos posturales saludables para evitar cambios permanentes en el esqueleto humano.





