Bartolo García
En el marco del 182 aniversario de la Independencia Nacional, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) publicó su tradicional Mensaje titulado “República Dominicana: un pueblo sostenido en la esperanza. La ética del deber”, en el que invita a la sociedad a renovar su compromiso con los valores morales, la justicia social y la participación responsable en la vida pública.
En el documento, los obispos destacan que la esperanza del pueblo dominicano se expresa en acciones concretas de transformación social, especialmente en comunidades y sectores que exigen transparencia frente a la corrupción, la impunidad y la creciente desigualdad económica.
La CED advirtió sobre la influencia de corrientes ideológicas que, según señala, buscan normalizar comportamientos contrarios a la ley natural y al orden social, afirmando que estas “matan y promueven la incivilidad”, al tiempo que exhortan a las familias a mantenerse firmes en la protección de sus valores fundamentales.

En ese contexto, los prelados subrayaron la necesidad de velar por la salud mental de la población, especialmente de niños y jóvenes, y de enfrentar con responsabilidad social las corrientes que puedan afectar la estabilidad emocional y moral de la sociedad.
En relación con la propuesta de reforma a la Ley 136-03, la Iglesia reiteró su llamado a proteger la estructura fundamental de la familia, advirtiendo que cualquier amenaza al núcleo familiar compromete seriamente la esperanza y el futuro de la nación.
El Mensaje también aborda diversas problemáticas sociales que afectan al país, como el microtráfico de drogas, el maltrato infantil, el embarazo en adolescentes, la violencia, la mortalidad infantil, la inseguridad ciudadana y la explotación indiscriminada de los recursos naturales.
Ante este panorama, los obispos invitaron a los dominicanos a “peregrinar con esperanza”, promoviendo acciones colectivas orientadas a transformar estas realidades mediante el compromiso social y la solidaridad.
Asimismo, hicieron un firme llamado a respetar las leyes y fortalecer el Estado de derecho, señalando que el desacato a las normas y la falta de autoridad debilitan la convivencia pacífica y el orden social.
Como parte de sus propuestas, plantearon la importancia de impulsar una formación ciudadana básica que fomente la responsabilidad cívica, la cultura de la legalidad y el respeto por las instituciones.
En el ámbito educativo, la CED subrayó la necesidad de una formación integral basada en valores éticos y morales, exhortando tanto al Estado como a las instituciones educativas a garantizar contenidos que fortalezcan la conciencia social y humana.
También alertaron sobre los riesgos culturales y tecnológicos que pueden deshumanizar las relaciones, recordando que la tecnología debe estar siempre al servicio de la dignidad humana, el bien común y el fortalecimiento de vínculos auténticos.
En ese sentido, promovieron una educación que forme conciencia crítica y evite el uso de herramientas digitales que puedan afectar la convivencia, la autoestima y el desarrollo integral de las personas.
El Mensaje exhorta además a una participación activa y consciente en la vida pública, inspirada en la justicia social, el bien común y la defensa de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Los obispos aseguraron que la nación no está condenada a la desesperanza, sino llamada a construir un futuro digno sostenido en la fe, la verdad y la caridad, recordando que la transformación social comienza con la responsabilidad personal y colectiva.
Este documento, que la CED publica cada febrero con motivo de la Independencia Nacional, constituye una orientación sociopolítica a la luz de la fe, dirigida a todos los dominicanos, con el propósito de fortalecer la convivencia, la ética pública y el compromiso con una sociedad más justa y solidaria.

