Bartolo García
Ciudad del Vaticano. – En un encuentro de carácter privado celebrado en el Vaticano, el embajador de la República Dominicana ante la Santa Sede, Víctor Grimaldi Suárez, acompañado de su familia, sostuvo una significativa reunión con el secretario de Estado del Vaticano, monseñor Pietro Parolin, donde se abordaron diversos temas de la actualidad nacional e internacional.
Durante la reunión, el diplomático dominicano presentó un informe detallado sobre las recientes actividades que ha llevado a cabo la Embajada dominicana en Roma, así como los eventos religiosos y culturales programados para el mes de abril con motivo de la Semana Santa, y para el mes de mayo, destacando la organización de una gran peregrinación mariana dedicada a la Virgen de la Altagracia.
Suárez también aprovechó la ocasión para expresar su interés y seguimiento por la salud del Santo Padre, el papa Francisco, quien, según informó, se encuentra en franca recuperación. “Llevamos las oraciones y buenos deseos del pueblo dominicano, que valora profundamente el liderazgo espiritual y humano del papa”, indicó el embajador.
Uno de los temas centrales tratados fue la próxima peregrinación que será encabezada por la Fundación del Banco Popular Dominicano y que recorrerá 200 kilómetros hasta llegar a la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, llevando consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia, patrona del pueblo dominicano.
Esta iniciativa, sin precedentes en la diplomacia religiosa del país, busca no solo rendir tributo a la devoción mariana de la nación caribeña, sino también proyectar internacionalmente el valor espiritual y cultural de la Virgen de la Altagracia, con una campaña que aspira a hacer de ella un símbolo mariano reconocido a nivel global.
Según detalló el embajador Suárez, la peregrinación culminará con una misa especial en la Plaza de San Pedro, donde se otorgarán bendiciones a los peregrinos y a la imagen, marcando así un momento histórico para la comunidad católica dominicana y para la diáspora presente en Europa.
“Será una jornada de fe, de identidad y de unidad nacional que trascenderá fronteras”, afirmó Suárez. “Estamos comprometidos con promover nuestras raíces, nuestra espiritualidad y nuestra cultura, y qué mejor manera que hacerlo a través de la figura de nuestra patrona, en el corazón mismo del cristianismo”.
Monseñor Parolin, por su parte, manifestó su beneplácito ante la iniciativa dominicana y reiteró la disposición del Vaticano para continuar fortaleciendo las relaciones bilaterales con la República Dominicana, país al que definió como una nación profundamente creyente y comprometida con los valores del Evangelio.
El embajador explicó que la campaña para internacionalizar la devoción a la Virgen de la Altagracia incluirá actividades litúrgicas, exposiciones culturales y publicaciones en varios idiomas, con el propósito de dar a conocer la historia y significado de esta advocación mariana entre fieles de distintos continentes.
Además, anunció que durante la Semana Santa la Embajada dominicana en Roma participará activamente en los actos litúrgicos en la Santa Sede y celebrará una misa especial por el pueblo dominicano, con la participación de miembros de la comunidad en Italia.
Esta visita del embajador Suárez al Vaticano forma parte de los esfuerzos diplomáticos y religiosos por estrechar los lazos entre la República Dominicana y la Santa Sede, en un momento en que la fe católica continúa siendo un pilar fundamental en la identidad nacional.
La delegación dominicana también estuvo integrada por su esposa e hijos, quienes compartieron un momento de oración y reflexión junto a autoridades vaticanas, reafirmando el vínculo familiar como eje central de la misión diplomática.
La Embajada de República Dominicana ante la Santa Sede ha estado activa en iniciativas que promueven el diálogo interreligioso, el turismo espiritual y la cooperación cultural, en consonancia con los lineamientos del Gobierno dominicano y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Con la peregrinación de la Virgen de la Altagracia prevista para mayo, la República Dominicana espera consolidar un legado de fe en suelo europeo y hacer historia en la Plaza San Pedro, llevando consigo la esperanza y devoción de un pueblo profundamente mariano.