El viaje a China

JUAN T H

El primer avión de Gonzalo Castillo fue a China pero no llegó nunca. El viaje fue virtual, en las redes sociales, periódicos, radio y televisión. Cuando la el portar de la emisora La Súper Siete hizo la afirmación, fue desmentida por el equipo de comunicación del candidato del PLD y el gobierno. La estación solicitó un “plan de vuelo”, pero nunca le fue entregado.

Ahora el candidato envía, no una, sino tres naves a buscar medicamentos, insumos y otros materiales a la gran nación asiática. En esta ocasión, llevó testigos. (Pensé se trataba de Huchi Lora, Eddy Febles o George Rodríguez, director de la 107.7 que reveló el viaje fantasma)

Helidosa, la multimillonaria empresa de Gonzalo no tiene aviones de carga. Sus naves son pequeñas, de pocos pasajeros, 8, 12 o 24, como el de Alex Rodríguez, valorado en 40 millones de dólares. Se trata de  aviones para ejecutivos, mandatarios,  empresarios, deportistas, artistas y millonarios, por eso todo el confort. Son de lujo. Esos aparatos no tienen la capacidad de almacenar mucho combustible, razón por la cual tienen que hacer distintas escalas, hasta siete, cuando hacen vuelos muy largos. Los pasillos de los aviones, según la norma internacional, no pueden ser utilizados, deben estar libres, lo cual limitad la capacidad de almacenamiento. Un viaje a China en uno de estos aparatos ejecutivos, no de carga, son muy costosos.

Si Gonzalo de verdad tiene la intención de donar parte de  su inmensa fortuna en medicamentos y materiales de salud para combatir en coronavirus, -cosa que no hace el presidente Danilo Medina- lo cual me parece loable y aplaudible, pudo perfectamente hacerlo a un menor costo y mayor cantidad. Pero no, había que hacer “el bulto mediático”, la parafernalia comunicacional porque forma parte de su campaña presidencial, no se trata de un gesto filantrópico, loable, humanitario, sino enteramente político.

Por HDL o a través de “Alibaba”, el gigante Chino similar a Amazon, haces una transferencia, y en dos días llega el material de salud, en gran  cantidad y  un precio bien económico por tratarse de un país pequeño y de economía en crisis. No había que ir a China con aviones que pueden transportar 14 o 20 cajas.

Un avión grande, de carga, rentado, es mucho más económico que un viaje en un avión pequeño, ejecutivo, de cualquier empresario o dirigente político, como es el caso de Gonzalo. Un avión de carga puede traer hasta 250 toneladas, es decir, más de 250 mil libras. En ese avión caben todas las mascarillas, medicamentos y equipos inimaginables, a un precio irrisorio, comparado con lo que gastó el político en su afán electoral. Tres avioncitos de los que tiene Gonzalo solo tiene capacidad para dos mil o tres mil libras, en un vuelo que cuesta unos 250 mil dólares, es francamente incomprensible. Hay que tener demasiado ego, no tenerle amor al dinero, para hacer algo tan demencial.

No sé en realidad cuánto gastó Gonzalo en esos tres avioncitos viajando como “voladoras” de las que usan en Centroamérica o en Villa Mella, pero fue mucho, mucho dinero; claro, dinero que no le duele, como tampoco le duele la calamidad por la que está atravesando el pueblo, porque de ser así, sin hablar con nadie, sin hacer una rueda de prensa, sin cámaras, ni periodistas, hace una transferencia y trae 50  toneladas de medicamentos.

Pero por otro lado, el presidente Medina, aprovechando las buenas relaciones con el gobierno Chino, pudo haber conseguido, a precio vil, medicamentos, mascarillas, etc., sin licitaciones fraudulentas, sin prevaricación y corrupción. De Estado a Estado, para eso son las relaciones diplomáticas. Pero la política y la campaña electoral, han estado siempre en primer plano en el gobierno, aunque ahora, como le ha salido “el tiro por la culata”, no quiere elecciones este año, y probablemente el otro tampoco.

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