El Mirador: La Estrategia Política del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)
Por Luís Céspedes Peña
La unión como clave del poder en la política dominicana
En el mundo político, el verdadero ganador no es quien lidera con los números, sino quien logra consolidar alianzas sólidas dentro de su grupo. Aunque al final surjan explicaciones y lamentaciones por las derrotas, la fuerza reside en la cohesión interna. Esta es la esencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), una organización que muchos critican, pero que ha demostrado ser una auténtica fábrica de líderes y presidentes.
Algunos incluso sugieren que la definición que da el ex presidente Leonel Fernández del PLD como creador de gobernantes debería cambiarse a “constructora de actores teatrales”. Sin embargo, es fundamental respetar la forma en que esta organización maneja su estructura y liderazgo.
El primer sacrificio en busca de la unidad interna
El PLD ya ha mostrado su fortaleza al hacer sacrificios en pro de la unidad interna, comenzando con la pérdida de uno de sus dirigentes más destacados en Santiago. Esta es la primera víctima del actual proceso electoral, y las emociones ya se han dejado sentir entre sus miembros.
Los poderes que maneja el PLD son tan fuertes como todas las empresas del gobierno juntas, lo que explica por qué es una fuerza política difícil de derrotar. Sus dirigentes protagonizan disputas y tensiones, incluso amenazas de desmantelar órganos oficiales, pero finalmente prevalece la obediencia y la sumisión.
La oposición y su errónea estrategia frente al PLD
Mientras tanto, la oposición comete el error de creer en la supuesta división del PLD, sin entender que líderes como Leonel Fernández y Danilo Medina actúan con la firmeza necesaria para mantener la cohesión interna. Los opositores, en un movimiento ingenuo, se alinean con las tácticas del PLD, esperando que sus dirigentes entreguen el poder para luego encarcelarlos por supuestos delitos de corrupción, lavado de activos o vínculos con la Odebrecht.
Aunque esta estrategia podría ser válida si la oposición llegara al poder, la realidad es que el verdadero desafío está en evitar la reelección de Danilo Medina, un asunto que quedará en manos de los líderes del PLD.
Lecciones internacionales para la oposición dominicana
Los ejemplos de la política regional son claros. En Argentina, la expresidenta Cristina Fernández perdió el poder debido a divisiones internas y la falta de respaldo frente a acusaciones de corrupción. En Brasil, la exmandataria Dilma Rousseff cometió el error de no defender a su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva, lo que llevó a su caída y encarcelamiento.
Estos casos evidencian que la falta de unidad interna puede ser fatal para un partido político. En contraste, la oposición dominicana ha desperdiciado casi tres años en discursos sobre corrupción y la reelección de Medina, sin fortalecer su base social.
El PLD fortalece su estructura y amplía su base social
En Santiago, figuras como el ministro de Administración Pública, Ramón Ventura Camejo, el director de CORAASAN, Silvio Durán, y el ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul, son pilares en la defensa de la habilitación constitucional de Medina.
No es necesario ser un experto para prever que, una vez que el PLD consolide su estructura electoral, el espacio para la oposición será muy limitado. Además, el gobierno de Medina ha sumado millones de votos gracias a programas productivos, sociales, culturales y educativos, especialmente dirigidos a la juventud y las mujeres.
Contexto internacional y relaciones bilaterales
El PLD también ha sabido fortalecer sus relaciones internacionales. La posible reelección del presidente Donald Trump en Estados Unidos, quien mantiene vínculos sólidos con Medina, es un factor que influye en la estabilidad política dominicana. A su vez, Leonel Fernández mantiene buenas relaciones con los demócratas, lo que contribuye a una política exterior equilibrada.
A diferencia de los aspirantes demócratas, Trump ha demostrado un estilo político similar al latinoamericano, basado en la confrontación directa y el uso estratégico de las elecciones para consolidar su poder.
Una oposición que debe reinventarse
La oposición, tanto en República Dominicana como en países como Venezuela, debe dejar atrás los discursos vacíos y las protestas sin rumbo. En Venezuela, por ejemplo, la oposición se ha centrado en protestas y acusaciones sin construir un programa sólido para ganar votos.
El poder solo se alcanza con apoyo popular y votos, no con golpes de Estado o denuncias sin fundamento. La oposición dominicana tiene el reto de estructurar propuestas reales que mejoren la vida de la mayoría para poder competir eficazmente contra un PLD fortalecido.
Conclusión
El PLD sigue siendo una fuerza política dominante en República Dominicana, gracias a su capacidad para unir voluntades, fortalecer su base social y mantener alianzas estratégicas, tanto internas como internacionales. La oposición enfrenta el desafío de replantear su estrategia si quiere tener oportunidad de éxito en las próximas elecciones.
Gracias por leernos.





