Sadam Suriel del Orbe
Sadam Suriel del Orbe

El PLD: una gran oportunidad para limpiarse en medio de la crisis

Sadam Suriel del Orbe

Me parece monstruoso a simple vista, necesito investigar eso a profundidad para tener la certeza de que esos números que nos ha dada él son verídicos y que no son recursos de propagandísticos de Gonzalo Castillo y sus diestros asesores.

Pero de ser verídico, pienso que sus “donaciones” constituyen un excelente recurso de marketing para aclarar un poco la imaginen putrefacta que tiene el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el seno de la sociedad.

Tú sales a las calles, y agarras el más humilde hasta el mejor posicionado, y les pregunta: ¿Eres peledeísta o, al menos, piensas votar por el PLD en las próximas elecciones?…Y fácil que te mientan tu madre, lo que reafirma el grado de inconformidad e
insatisfacción que tiene la gente con el partido de Gobierno.

Y eso, naturalmente, representa un duro golpe para el legado de su fundador, el profesor Juan Bosch y la marca PLD, quien sacrificó todo para fundar su segundo y último partido político para que hoy en día tenga una altísima impopularidad en la sociedad dominicana.

Es lastimoso saber que la primera donación que recibió el Prof. Bosch y el PLD, fueron 50 pesos en el año de 1973, de la mano del sr. Diógenes Camilo, un seguidor de Bosch y empleado público, para comprarles sillas y mesas a sus discípulos porque ni eso tenían, y que hoy en día esos mismos discípulos, que no tenían dónde sentarse, sean multimillonarios en todas las monedas extrajeras a través del saqueo de los bienes del Estado.

Ahora quieren aprovecharle de esta crisis sanitaria para, con el gran poder que tienen en los medios, estrujarnos por boca y nariz las migajas y miserias que se merece la población dominicana para poder sacarle provecho partidario y político. Pero además, con un Gobierno de responsabilidad limitada, que, ante esta situación, ha dejado actuar a su candidato presidencial para manufacturar simpatía y votos, y poder evadir sus responsabilidades públicas.

Aun así, pienso que la marca PLD tiene una gran oportunidad en medio de esta crisis, de desinfectarse y desintoxicarse un poco y, en vía de consecuencia, a rescatar el legado de Bosch.

¿Cómo? Siendo más condescendiente, más humano, más cercano y solidario con sus conciudadanos que tanto lo necesitan ahora y dejando la politiquería a un lado. De lo contrario, a partir de mayo, la Patria lo recortará como uno de los símbolos más bergantes, perversos y corruptos que ha dirigido los destinos de la Nación.