Ricardo Rosselló renuncia tras 12 días de protestas masivas en Puerto Rico
La dimisión llega luego del escándalo por chats homófobos y sexistas que sacudieron al Gobierno
ANTONIA LABORDE
San Juan, Puerto Rico.- El gobernador Ricardo Rosselló finalmente cedió al clamor popular y anunció este miércoles su renuncia, luego de 12 días de protestas masivas en toda la isla. En un vídeo difundido por Facebook, Rosselló repasó su gestión al frente del Ejecutivo y confirmó que dejará el cargo el próximo 2 de agosto. La secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, será quien asuma la gobernación tras su salida.
Celebración en las calles de San Juan tras la renuncia de Rosselló
La noticia desató una verdadera fiesta ciudadana en Puerto Rico. En las calles de San Juan, miles de manifestantes celebraron con gritos de “¡Ricky, te botamos!”, bocinas, banderas y bailes al ritmo del reguetón. La Fortaleza, residencia oficial del gobernador, se convirtió en el epicentro de la alegría popular.
Las protestas surgieron tras la filtración de un chat privado donde Rosselló y miembros de su gabinete realizaron comentarios homófobos, machistas y ofensivos, lo que detonó una crisis política sin precedentes en la isla.
Contexto político: crisis y renuncias en el Gobierno de Puerto Rico
Desde temprano en la jornada del miércoles, los rumores sobre la salida de Rosselló se intensificaron, especialmente después de la renuncia del jefe de Gabinete, Ricardo Llerandi. En total, más de 14 funcionarios vinculados al chat de Telegram han dejado sus cargos, profundizando la crisis institucional.
Mientras tanto, en las calles la presión ciudadana no cesaba: “¡Ricky, renuncia!” era el grito unánime. Los puertorriqueños siguieron expectantes el anuncio del gobernador, grabando y transmitiendo su discurso en vivo.
El papel clave de los artistas y la sociedad civil en las protestas
La movilización popular contó con el apoyo visible de figuras del arte puertorriqueño como Ricky Martin, Residente y Bad Bunny. Estos artistas se unieron al movimiento con camisetas blancas, azules y rojas, y caminaron junto a miles de ciudadanos exigiendo la salida de Rosselló.
La protesta se convirtió en un fenómeno cultural que marcó un antes y un después en la historia reciente de Puerto Rico.
Escándalos de corrupción y la crisis social que sacude a Puerto Rico
La indignación popular no solo responde a los insultos vertidos en el chat, sino también a recientes escándalos de corrupción. Apenas días antes, el FBI arrestó a dos exfuncionarias del Gobierno de Rosselló: la exsecretaria de Educación, Julia Keleher, y la exdirectora ejecutiva de la Administración de Seguros de Salud (ASES), Angie Ávila.
Ambas enfrentan investigaciones federales vinculadas a programas de salud y educación. Sus renuncias suman un vacío importante en la administración pública, que lucha por recuperarse tras la declaración de quiebra de 2017 y el paso devastador del huracán María, que causó más de 3.000 muertes.
La respuesta de Rosselló y el clamor ciudadano
En un video publicado el domingo, Rosselló pidió disculpas y anunció que no buscaría la reelección en 2020, además de renunciar a la presidencia del Partido Nuevo Progresista (PNP). Sin embargo, esta declaración no detuvo las protestas, que el lunes alcanzaron su punto máximo con una huelga general y una marcha multitudinaria de medio millón de personas.
A diferencia de jornadas anteriores, la protesta terminó sin heridos ni detenidos, aunque la policía respondió con gases lacrimógenos durante las confrontaciones.
El escándalo del chat Telegram: insultos y amenazas que sacaron a la luz la crisis
Las casi 900 páginas filtradas del chat revelaron un lenguaje ofensivo contra políticos, periodistas y artistas. Entre las víctimas figuran Ricky Martin y la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a quien calificaron con insultos graves.
Uno de los mensajes más polémicos fue el de Christian Sobrino, exresponsable de Finanzas, quien expresó amenazas de violencia contra la alcaldesa, comentario que Rosselló respaldó diciendo que “le harían un gran favor”.
Estos hechos, junto al rechazo masivo de la sociedad puertorriqueña, precipitaron la salida del gobernador, cerrando un capítulo turbulento en la historia política de Puerto Rico.





