La Democracia Representativa y sus Límites en los Derechos Electorales
Juan T H
Uno de los grandes desafíos de la democracia representativa es que, aunque en teoría otorga los mismos derechos a todos los ciudadanos -como elegir y ser elegido-, en la práctica estos derechos están lejos de ser universales. La Constitución garantiza el derecho al voto para todos, pero el derecho a ser elegido está restringido a un grupo muy reducido.
Restricciones para Ser Elegido: Edad y Exclusiones
Para postularse a la presidencia de la República, por ejemplo, se exige una edad mínima de 30 años. Para ser senador o diputado, la edad mínima es de 25 años, lo que excluye automáticamente a los jóvenes entre 18 y 24 años. Además, guardias y policías tienen prohibido el sufragio, lo que constituye una violación directa de un derecho fundamental.
En consecuencia, no todos los ciudadanos tienen los mismos derechos para elegir y ser elegidos, generando una desigualdad que afecta la esencia del sistema democrático.
La Necesidad de Requisitos Más Estrictos para Candidatos
Una ley debería regular con mayor precisión quiénes pueden ocupar cargos de elección popular. No basta con cumplir la edad mínima; los aspirantes deben cumplir requisitos adicionales que garanticen su idoneidad, más allá de la militancia política y la ausencia de problemas legales.
Los partidos políticos deberían establecer reglamentos o protocolos uniformes para seleccionar candidatos, asegurando que estos tengan una verdadera vocación de servicio y formación política adecuada.
El Riesgo de la Corrupción y la Infiltración en el Congreso
Actualmente, muchos diputados y senadores están vinculados a actividades cuestionables como el juego ilegal, la venta de combustibles -especialmente de Gas Licuado de Petróleo (GLP)– e incluso al crimen organizado. Esto desplaza a profesionales honorables, como médicos, profesores, ingenieros y dirigentes políticos formados en escuelas de formación política y cultural.
Permitir que personas con escasa educación o formación, que firman con una “X”, ocupen cargos legislativos para decidir sobre leyes, préstamos y comisiones esenciales como salud, educación y justicia, es un grave error. La legislación exige un conocimiento y entrenamiento específicos.
El Rol del Legislador: Estudio y Trabajo Constante
Un congresista debe ser un estudioso permanente, capaz de analizar cientos de informes y proyectos complejos. El Congreso es un espacio para legislar y trabajar, no para realizar actos clientelistas o regalar obsequios.
La Influencia Negativa de Intereses Oscuros en la Política
Es preocupante la cantidad de legisladores que controlan apuestas, estaciones de GLP y puntos de venta de drogas en barrios populares. La campaña electoral ha evidenciado cómo muchos buscan “comprar” una curul para obtener inmunidad parlamentaria y, por ende, impunidad.
Es urgente limpiar la política y presentar candidatos con una verdadera historia de servicio social. Solo así se podrá dignificar el Congreso y evitar que siga siendo un “estercolero” donde predominan intereses corruptos.
Comparación con Métodos Democráticos Anteriores
Antes, los líderes políticos proponían candidatos con prestigio social y compromiso, como Hugo Tolentino Dipp, Tirso Mejía Ricart, Milagros Ortiz Bosch y Salvador Jorge Blanco. Estos personajes no necesitaban comprar votos para ser elegidos.
Hoy, el sistema ha cambiado radicalmente: gana quien tiene más dinero, sin importar el origen de esos recursos.
El Impacto Negativo del Voto Preferencial
El voto preferencial, en lugar de fortalecer la democracia, se ha convertido en un mercado al alcance de personas ignorantes e inescrupulosas. Estos candidatos no representan a sus comunidades, sino que fomentan la venta de drogas y el juego ilegal, generando adicción y marginalidad.
Responsabilidad de los Partidos y el Estado Actual del Congreso
Si el Congreso es una institución cuestionada, es porque quienes lo integran reflejan esa realidad. Los partidos políticos son responsables de la crisis actual, que convierte al Congreso en una vergüenza nacional y una extensión del poder presidencial.
Este es el Congreso de Danilo Medina, resultado de la gestión de Roberto Rosario, entonces presidente de la Junta Central Electoral (JCE). La esperanza es que el próximo Congreso sea verdaderamente independiente y cumpla con su rol como Primer Poder del Estado.





