La realidad del transporte en República Dominicana: El fenómeno del carro de concho
Conducir un vehículo en la República Dominicana se ha convertido en toda una odisea, especialmente en las ciudades principales como Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. Estas urbes son el hábitat natural de los populares carros de concho, un medio de transporte colectivo que enfrenta múltiples desafíos y genera múltiples opiniones.
El carro de concho en la historia periodística
Esta columna ha explorado el transporte público dominicano desde varios ángulos. En febrero de 2016, se publicó el artículo El concho, centrado en el vehículo utilizado para “conchar”, es decir, transportar pasajeros de manera masiva y apretada. Ese mismo mes salió El tapón de Danilo, que narraba las dificultades que enfrentan pasajeros y choferes de conchos debido a decisiones políticas improvisadas sin la debida planificación.
Un tercer enfoque llegó en junio de 2018 con Lecciones para manejar, un ensayo que relata la experiencia de un conductor privado, un militar retirado que aconseja sobre la conducción responsable en el contexto dominicano.
¿Qué significa “conchar” en República Dominicana?
Conchar es la acción de transportar pasajeros amontonados como sardinas en las calles y avenidas principales del país. Este fenómeno social y cultural es parte esencial del día a día en las ciudades dominicanas.
El perfil y comportamiento del chofer de carro de concho
Ahora, centrémonos en el chofer del carro de concho. ¿Cómo se comporta este conductor frente a sus pasajeros y otros usuarios de las vías? ¿Cuál es su actitud hacia los peatones y demás conductores?
Según los propios choferes, el carro de concho es un medio muy particular. En primer lugar, el vehículo suele estar en malas condiciones: “No es rentable conchar con carros nuevos“, afirman.
Relación con los peatones
La percepción del chofer de concho sobre los peatones revela mucho sobre su conducta en la vía. Si usted es peatón y planea cruzar la calle, no confíe en que el carro de concho le cederá el paso. Al contrario, debe estar alerta y tomar todas las precauciones posibles, porque el chofer rara vez frena o disminuye la velocidad para permitir el paso.
En la mayoría de los casos, el chofer acelera para impedir que el peatón cruce primero, sin importar si es un posible cliente o una persona con discapacidad. Para ellos, “el que anda a pie es un perro“, una frase que refleja la falta de empatía hacia los transeúntes.
Vestimenta y hábitos del chofer
La vestimenta típica del chofer de carro de concho incluye pantalones cortados por encima de las rodillas y camisas o franelas sin mangas. Es habitual que los pasajeros puedan distinguir fácilmente la ropa interior del conductor.
Para secar el sudor, el chofer utiliza una pequeña toalla que lleva consigo permanentemente. Sin embargo, no intente usarla para limpiar sus manos, ya que está impregnada de gases contaminantes y sudor, generando un olor muy característico al que el chofer está acostumbrado.
Uso del celular y seguridad
Durante la conducción, el chofer suele colocar el celular sobre la pierna izquierda o el tablero para responder mensajes de WhatsApp. Si un pasajero expresa preocupación por su seguridad, es probable que reciba una respuesta tajante: “este teléfono es mío, ¿o usted cree que es un taxi que está pagando?“.
El chofer de concho: una figura social ambivalente
Los medios de comunicación y la sociedad dominicana suelen considerar a los choferes de carros de concho como “padres de familia“, una etiqueta que busca humanizarlos. Incluso hay quienes ven como una desgracia que una ciudad no cuente con este servicio.
Las ciudades de Gran Santo Domingo y Santiago de los Caballeros tienen el “privilegio” de contar con el servicio de carros de concho, un fenómeno que para muchos es un indicador de desarrollo urbano y social.
El concho como patrimonio cultural dominicano
En República Dominicana, todo es posible. Parafraseando a los poetas Pedro Mir y Rafael P. Rodríguez, “hay un país en el mundo donde na es na y to es to“. Incluso un plan estratégico definió la cultura dominicana como “una cultura bullanguera“.
No sería extraño que en el futuro la UNESCO declare al “concho” y al “chofer de concho” como patrimonio cultural intangible de la humanidad. “El concho es parte de nuestra cultura, es una costumbre“, afirman algunos expertos. Sin embargo, esta práctica también puede interpretarse como una subcultura dentro del amplio espectro social dominicano.
Miguel Ángel Cid
Twitter: @miguelcid1





