La realidad del Estado: talento y clientelismo en tensión
“Siempre que un hombre ha querido hacer del Estado su cielo, lo ha convertido en el infierno de otros hombres”.
Belén Gopegui
Por Víctor Bautista
Twitter: @ViktorBautista
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Una joven en comunicación corporativa frente al Estado
Una joven que comienza su carrera en comunicación corporativa, apasionada por la producción audiovisual, recibió el encargo de realizar un mini documental. Asumió el reto con entusiasmo, viéndolo como una oportunidad para crecer profesionalmente.
Sin embargo, puso una condición clara y firme: no aparecer en cámara y limitarse a la voz en off. ¿La razón? El tema estaba vinculado a una institución estatal y ella no quería “quemarse” con asuntos relacionados al sector público.
El talento dentro del Estado
El Estado está lleno de personas talentosas, competentes y académicamente meritorias. Muchas se formaron en las mejores universidades nacionales e internacionales, con apoyo de fondos públicos. Estos profesionales desempeñan un papel clave en el funcionamiento de la burocracia estatal.
Son diseñadores de importantes políticas públicas, trabajan con lealtad y ética, defendiendo los intereses del Estado en foros, debates y negociaciones bilaterales y multilaterales. Su labor contribuye a elevar la reputación de la República Dominicana. La mayoría prefiere mantenerse en un perfil bajo, sin buscar aplausos ni protagonismo mediático.
El lado oscuro: clientelismo y corrupción
Pero junto a estos talentos conviven personas menos útiles, profesionalmente limitadas y, en ocasiones, corruptas. Estas ocupan cargos relevantes como recompensa por su apoyo político -ya sea por “bandereos” a favor de un candidato o por estar vinculadas a círculos de poder.
Este esquema clientelar, donde predominan quienes solo poseen habilidades para maniobras internas y favores políticos, actúa como un eclipse que opaca lo positivo en el sector público. Su influencia es tan profunda que bloquea la comprensión y credibilidad de grandes iniciativas gubernamentales.
La percepción negativa del Estado
El propio Estado contribuye a su mala fama, construyendo una percepción generacional de que todo lo público es un nido de oportunistas dispuestos a repartir un “cadáver” para llevarse su porción. Esta imagen está alimentada por prácticas clientelares y populistas que afectan la confianza ciudadana.
En definitiva, el desafío para la República Dominicana es fortalecer el talento y la ética dentro del Estado, mientras se combate el clientelismo y la corrupción que dañan su reputación y funcionamiento.





