Danilo y la sentencia racista

Por JUAN T H

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Juan TH

SANTO DOMINGO, RD.- Para proteger a los corruptos y sellar el borrón y cuenta nueva, Danilo Medina, en su discurso de toma de posesión llamó a los dominicanos a no mirar hacia atrás, a no lanzarle ladrillos al pasado y comenzar de cero.

Acto seguido, le impuso al país de los pobres una reforma tributaria para cubrir el déficits de 200 mil millones de pesos que dejó  Leonel Fernández, el hombre que encabezó el gobierno más corrupto de toda la historia de la República Dominicana y probablemente de toda América Latina.

Cuando una buena parte de la población pedía la cancelación del doctor Marino Vinicio Castillo, alías Vincho,  responsable de salvaguardar la moral y la ética de su gobierno,  por mentir en su declaración jurada de bienes, el presidente Medina le dijo a los periodistas: “Ustedes lo que quieren es sangre”. Ratificando el “borrón y cuenta nueva”.  Es decir, la cadena de impunidad que durante años arrastra el país que protege ladrones de la política y condena inocentes a la miseria.

“No miremos hacia atrás”, “no le lancemos ladrillos al pasado”. Esas fueron las palabras del mandatario al pueblo que reclamaba justicia contra los responsables del déficits fiscal y del robo de cien mil millones de pesos todos los años durante los últimos dos mandatos de Leonel Fernández, según establecieron organismos internacionales.

“borrón y cuenta nueva”. “no mirar hacia atrás”, “no lanzarle ladrillos al pasado”.  “Ustedes los que quieren es sangre”. Aún resuenan en mis oídos las palabras de Danilo.

Pero cuando el nefasto Tribunal Constitucional produjo la sentencia racista de odio y venganza, cuando ese tribunal presidido por un cocolo de Samaná despojó de su nacionalidad a cientos de miles de dominicanos de origen haitiano, entre ellos a Peña Gómez, cuyos hijos y viuda vergonzosamente no hay dicho ni “esta boca es mía”, el presidente olvidó sus palabras de “no mirar hacia atrás”, y “no lanzarle piedras al pasado”.

La sentencia del Tribunal Constitucional viola la Carta Magna. Pero ante todo, viola los derechos fundamentales de miles y miles de seres humanos solo por su color y por su origen. Ese Tribunal en su sentencia maldita no se limitó al 2010, como debió ser, se fue atrás, bien atrás, hacía 1929 perjudicando a millares de hombres, mujeres y niños.

El Tribunal Constitucional en una sentencia redactada lejos de la corte, miró al pasado, le lanzó ladrillos al tiempo buscando sangre. La sangre de negros que no pudieron escoger al nacer el color de su piel, ni su origen.

¿Y qué hizo el presidente Medina? ¿Mantener su tesis de “borrón y cuenta nueva”? ¿Pidió no mirar atrás ni lanzarle ladrillos al pasado? ¡No! Cuando los negros de ascendencia haitiana lo visitaron al Palacio Nacional habló del drama humano que representaba. Dijo que había que buscarle una solución. Pero días después, presionado por las fuerzas más recalcitrantes y oscuras del país encabezadas por Víncho Castillo y compartes, decidió apoyar la sentencia  con todas sus consecuencias.

“Borrón y cuenta nueva” para proteger a los políticos ladrones del PLD, “no mirar atrás”, “ni lanzarle ladrillos al pasado” para que nadie reclame que los corruptos vayan a la cárcel; pero nada de “borrón y cuenta nueva” con los dominicanos de origen haitiano. Para esos negros, “comida de puerco”, hay que remontarse al 1929 para quitarle su ciudadanía.

(Un blanco corriendo está ejercitándose. Un negro corriendo es un ladrón. Un blanco con un maletín es un ejecutivo. Un negro con un maletín, se lo robó)

Un buen amigo me dijo, en tono muy serio,  que los magistrados que emitieron la sentencia 168, algunos de los cuales son negros o tienen el negro delante o detrás de la oreja,  no son racistas. Claro que no, le dije, ¡a ellos les da lo mismo un blanco que un maldito negro!

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