Los fabricantes revisan los precios de sus catálogos

Por JAVIER ORTEGA FIGUEIRAL
Hay varias preguntas recurrentes en el mundo de la aviación comercial. Una de las clásicas es plantearse cómo es posible que unos aparatos tan grandes puedan separarse de la tierra y volar a unos 900 kilómetros hora rumbo a su destino. Otra cuestión frecuente es a la velocidad en que las ruedas se separan de la pista durante el despegue y el avión “se va al aire”. Una clásica también es el peso de una aeronave a máxima capacidad y otra bastante habitual, en este caso para las personas más curiosas es saber el precio del aparato en el que están volando.
En referencia a la primera pregunta la explicación excedería la intención de este texto, aunque a grandes rasgos es por el diseño de las alas y a ganar y mantener cierta velocidad. Con eso se consigue que el aire circule de manera diferente por la parte superior y la inferior: por abajo hay mayor presión y por arriba menos, pues las partículas de aire frenan en el primer caso y aceleran en el segundo. Eso se traduce en un la llamada sustentación o fuerza que empuja y mantiene a los aviones en el aire a ciertas velocidades.
Un mundo de aviones
En respuesta a la segunda, esta es variable, dependiendo del tipo de avión y aún dentro del mismo tipo de aeronave, el peso determinará la velocidad con la que se despega, que variará entre los 240 y los 280 kilómetros por hora, mientras que sobre la tercera, a máxima carga un Airbus A380 como los de Emirates puede llegar a pesar 560 toneladas, un Boeing 737 como los de Ryanair 79.000 kilos o un trirreactor Falcon 900 como los que el Ejército del Aire usa para el transporte de personalidades tiene un peso máximo al despegue de 22 toneladas.
Las respuestas a la cuarta pregunta varían cada año, pues en enero los fabricantes de aeronaves siempre retocan los precios de los diferentes modelos de aviones que construyen. Como cualquier otro sector, Boeing, Airbus, Bombardier o ATR tienen su catálogo con un listado de precios para cada producto y así cada aeronave tiene su “precio de catálogo”, a modo de referencia, aunque después rara vez las compañías aéreas o las sociedades de alquiler de aviones pagan ese precio real, pues la cifra es un punto de partida sobre el que negociar. No es lo mismo el poder de negociación de Senegal Airlines, que recientemente adquirió dos aviones turbohélice ATR que el de Indigo Group, que recientemente firmó un contrato con Airbus para la adquisición de 430 aviones a repartir entre cuatro aerolíneas del holding.
Incógnita resuelta
En todo caso, los precios de salida de las diferentes aeronaves que podemos ver normalmente en un aeropuerto comercial son las siguientes.
El fabricante americano Boeing vende sus B-737 serie 800 a 83 millones de euros. Este aparato es la columna vertebral de aerolíneas como Ryanair o Air Europa, compañías que para sus próximos pedidos ya tiene en cuenta el nuevo desarrollo del avión, la versión MAX8, con tecnología más avanzada y sobre todo un menor consumo de combustible que a precio de catálogo sube a 95,4 millones de euros.

El resto de la gama de Boeing son ya modelos de cabina ancha, doble pasillo para pasaje y alcance intercontinental. El aparato más económico de este apartado es el Boeing 767-300ER que cuesta 171 millones de euros. Como referencia, este es el aparato con el que Air Canadá, American Airlines o Delta vuelan habitualmente desde Barcelona a Montreal, Miami o Nueva York. American también vuela a El Prat con el Boeing 777, modelo que también usó Singapore Airlines para sus vuelos desde y hacia Singapur. Este aparato, según la serie que sea o sus capacidades tiene una horquilla de precios bastante amplia que va desde los 240 a los 346 millones por unidad.





