¿Qué significa ser un adulto pleno en la actualidad?
Diego A. Sosa reflexiona sobre el concepto de convertirse en adulto pleno, una etapa que no distingue género y que representa la verdadera independencia personal y emocional. En lugar de hablar solo de “hacerse hombre”, prefiere incluir también a las mujeres en esta nueva fase vital.
Ser un adulto pleno implica romper el cordón umbilical y asumir la responsabilidad de llevar una vida propia, sin depender de los padres o tutores. Hoy, los roles tradicionales entre hombres y mujeres están cada vez más entrelazados, y ambos pueden ser proveedores en el hogar. Por eso, la madurez no es ni un privilegio ni una obligación exclusiva de un género.
Evolución social y cambios en la crianza
En un mundo que avanza rápidamente, es fundamental reconocer que la sociedad ha cambiado y que las formas de criar deben adaptarse a esta nueva realidad. Volver a métodos del pasado sería criar para un contexto que ya no existe.
Más bien, debemos evolucionar para alcanzar los mismos objetivos de antes, pero con herramientas nuevas y adecuadas. De hecho, muchos de los métodos actuales podrían no ser efectivos para preparar a los futuros adultos plenos que enfrentarán desafíos distintos.
Lecciones del pasado: rituales de transición y preparación masculina
Conversando sobre este tema, mi hijo mayor me comentó que los jóvenes espartanos eran enviados a la selva para sobrevivir por sí mismos. Superar esta prueba significaba que estaban listos para ser hombres: proveedores y protectores de sus familias.
Esta tradición no era exclusiva de Esparta; muchas tribus tenían rituales similares para marcar el paso a la adultez. En ese entonces, los varones eran criados con dureza, participaban en deportes y peleas que les enseñaban resistencia y fuerza física, habilidades esenciales para la supervivencia y protección.
De la rudeza a la era industrial: cambios en el rol del proveedor
En épocas anteriores, ser proveedor dependía de la fuerza física y la capacidad para defender a la familia, incluso con violencia si era necesario. Sin embargo, con la llegada de la era industrial, el trabajo y el dinero se convirtieron en los nuevos indicadores de la adultez plena.
Hoy, está más que demostrado que las mujeres también pueden ser proveedoras, rompiendo con los estereotipos de género. El rol de sostener económicamente a la familia ya no es exclusivo de los hombres.
¿Cómo se alcanza la adultez plena en el mundo moderno?
En la actualidad, no existen rituales claros que marquen el fin de la dependencia familiar. Tanto mujeres como hombres suelen permanecer más tiempo bajo el cuidado de sus padres, quienes a menudo actúan como una red de seguridad ante cualquier dificultad.
Los jóvenes generalmente estudian mientras son mantenidos por sus padres y, si trabajan, suelen destinar sus ingresos a gastos personales. Incluso, muchos disfrutan de privilegios como viajar con puntos acumulados por sus progenitores.
El peligro de la “red de seguridad” familiar
¿Existe realmente un momento en que los jóvenes deban enfrentar la prueba definitiva para convertirse en adultos plenos? Tener la casa familiar como plan B puede ser más una carga que una ayuda, ya que impide que muchos experimenten el miedo real al fracaso y la necesidad de independencia.
Herramientas para formar adultos independientes
La solución no está en sobreproteger a los jóvenes, sino en brindarles las herramientas necesarias para construir su propia vida. De lo contrario, corremos el riesgo de crear adultos perpetuamente dependientes, incapaces de asumir plenamente su madurez y autonomía.
En definitiva, formar adultos plenos hoy requiere un enfoque renovado, que reconozca la evolución social y prepare a hombres y mujeres para los retos de un mundo cambiante.





