Juan Polanco, el dominicano que transforma basura en patrimonio en Chelsea, Manhattan
Por Miguel Cruz Tejada
De superintendente a recolector de reciclaje en el Bajo Manhattan
Juan Polanco, dominicano residente en Nueva York, combina su trabajo como superintendente de limpieza y reparaciones en cuatro edificios emblemáticos del vecindario Chelsea, en el Bajo Manhattan, con la recolección de botellas, latas y otros materiales reciclables. Este singular “pasatiempo” le ha permitido generar ingresos extra de hasta 1,400 dólares mensuales y comprar dos apartamentos, consolidando así un patrimonio familiar.
Una lección de trabajo y perseverancia desde la infancia
Conocido y respetado entre los residentes de Chelsea, muchos de ellos incluso le guardan sus latas y botellas vacías, Polanco asegura no sentir vergüenza por su labor. “Mi papá me enseñó desde niño a no quedarme sentado y a moverme para ganar dinero”, afirma.
Solo dedica unas pocas horas al día a buscar reciclables, principalmente en la calle 17, donde es una verdadera celebridad local. Inspirado al ver a otros recolectores sin ningún pudor, decidió hacer lo mismo con orgullo y disciplina.
Trabajo seguro y responsable en la recolección de reciclaje
Polanco siempre usa guantes para protegerse de bacterias y contaminación mientras clasifica cuidadosamente las botellas entre las que están en buen estado y las que no, antes de sacarlas de las bolsas de basura.
Este dominicano llegó a Nueva York siendo adolescente y ha vivido décadas en la ciudad, donde combina su empleo formal con esta actividad adicional. Aunque tiene un jefe en sus labores de superintendente, se considera a sí mismo su propio jefe en la recolección de reciclaje.
Compromiso laboral y rechazo a la jubilación temprana
A pesar de las constantes sugerencias de su esposa para que se retire, Polanco responde que esperará a cumplir los 65 años, igual que ella, quien ya cesó de trabajar a esa edad. Sus jornadas terminan a las 6:00 de la tarde y recogen también los desperdicios de los edificios donde trabaja.
La “basura buena” la vende en una farmacia de la calle 14, donde es reciclada, generando ingresos constantes para este trabajador dominicano que no se rinde ante el cansancio y mantiene su esfuerzo los siete días de la semana.
De inquilino a propietario: un legado familiar en Chelsea
Antes de comprar sus dos apartamentos, Polanco vivía en ellos como inquilino. Ahora los considera un “patrimonio familiar” que sigue aumentando su valor en un barrio que describe como “muy limpio y seguro”.
Al recorrer los basureros, no duda en felicitar y agradecer a quienes depositan correctamente los desperdicios, contribuyendo a mantener Nueva York limpia y ordenada.
El ejemplo de Juan Polanco destaca como un símbolo de trabajo, perseverancia y compromiso con el medio ambiente y su comunidad en el corazón de Manhattan.





