La mordida del cocodrilo y la política local: una metáfora de poder y temor
Rafael Santos
La fuerza implacable de la mandíbula del cocodrilo
Los expertos en fauna aseguran que los cocodrilos de aguas saladas poseen la mandíbula más poderosa del reino animal. Su mordida es tan fuerte que podría arrancar el cuello de un caballo de un solo golpe. Estos reptiles silenciosos habitan principalmente en terrenos pantanosos y cuentan con una visión de largo alcance, además de sentidos sensoriales altamente desarrollados que los convierten en depredadores formidables.
La metáfora política: cocodrilos en los bolsillos
Ahora, traslademos esta imagen a nuestra realidad política local. Pensando en ciertos políticos del patio y en la “mordida” que suelen dar cuando tienen una presa a su alcance, surge una conclusión preocupante: muchos de estos personajes viven con un temor profundo. Temen que el temible reptil, símbolo de la codicia y la corrupción, anide en los bolsillos de sus prendas.
Algunos políticos parecen asustados de que, al meter la mano en sus bolsillos, el rostro risueño de este cocodrilo corrupto quede atrapado entre sus dedos. Este miedo se traduce en excusas baratas cuando se les solicita aportar para el bien común o proyectos sociales.
El apego al poder y la corrupción como obstáculos para el progreso
En nuestra comunidad abundan políticos cuyos “cocodrilos en los bolsillos” nunca han logrado desalojar. A pesar de consejos y recomendaciones, su apego a lo material ha truncado sus aspiraciones y las esperanzas del pueblo. La sabiduría popular se ha encargado de frenar sus deseos, pues ese reptil simbólico se aferra a ellos como una amenaza constante.
Este tipo de político se caracteriza por su tacañería, miserabilidad y una brutalidad emocional que los convierte en una clase rara dentro del espectro político. Quizás, en el futuro, la ciencia que estudia a estos reptiles tenga que crear un manual para entender mejor a estos “cocodrilos humanos”.
Una llamada a la reflexión para los líderes políticos
Recordemos, señores políticos que hacen de la política su modus vivendi, que existe una sociedad vigilante que observa cada uno de sus actos. Si la historia de los últimos tres procesos electorales se repite en la noche del 20 de mayo de 2020, tal vez la culpa no sea exclusivamente de ustedes, sino del temible cocodrilo que habita en su interior.
Este reptil simboliza una amenaza constante para el compromiso social y el liderazgo auténtico que nuestra comunidad necesita para avanzar y prosperar.






