Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros-En un pueblo donde la cultura muchas veces sobrevive con pocas ayudas y con el esfuerzo de artistas, maestros y familias, resulta doloroso pensar que ahora quieren quitarle a Puerto Plata el edificio de Bellas Artes para instalar oficinas de la Gobernación y la Dirección Regional de la Policía Nacional, una decisión que ha provocado preocupación y rechazo en gran parte de la sociedad puertoplateña.
La cultura no puede seguir siendo desplazada como si no tuviera importancia, porque en Bellas Artes no solamente se imparten clases de pintura, canto, danza y teatro, ahí también se forman jóvenes con valores, disciplina y sueños, niños que encuentran en el arte una oportunidad de crecer lejos de los problemas sociales que tanto afectan a nuestras comunidades.
Muchos padres se preguntan qué podría ocurrir si en medio de una jornada cultural se presenta un conflicto relacionado con las oficinas policiales o con alguna protesta frente a la Gobernación, porque esas instituciones reciben constantemente situaciones tensas, reclamos ciudadanos y manifestaciones que podrían salirse de control y poner en riesgo a estudiantes y maestros.
No se trata de estar en contra de la Policía Nacional ni de la Gobernación Provincial, porque ambas instituciones son importantes para el funcionamiento de la ciudad, el problema está en querer ubicarlas dentro de un espacio que durante años ha servido para enseñar arte y promover cultura en la llamada Novia del Atlántico, una provincia que necesita más apoyo cultural y no menos.
Puerto Plata tiene muchas edificaciones vacías y espacios disponibles que perfectamente podrían ser evaluados por las autoridades para instalar esas oficinas, por eso la población entiende que antes de afectar a Bellas Artes debe hacerse una investigación seria y responsable para encontrar otro lugar donde puedan funcionar esas dependencias sin alterar el ambiente educativo y artístico.
La gobernadora provincial, reconocida por muchos como una persona humana y cercana a la gente, tiene la oportunidad de escuchar el clamor de padres, artistas, vecinos y representantes de la sociedad civil que han expresado su desacuerdo con esta medida, porque proteger la cultura también es proteger el futuro de cientos de jóvenes que encuentran en el arte un camino positivo para sus vidas.
La República Dominicana necesita más espacios culturales abiertos, más apoyo para las artes y más oportunidades para que niños y adolescentes desarrollen su talento, quitarle a Puerto Plata su edificio de Bellas Artes sería enviar un mensaje equivocado en un momento donde precisamente hace falta fortalecer la cultura en los pueblos y ciudades del país, no reducirla ni desplazarla hacia el olvido.

