Más de 5,000 dominicanos organizados en comunidades regionales de Airbnb transforman la hospitalidad en historias de éxito y bienestar.
Mujeres y adultos mayores lideran la oferta de excelencia, mientras jóvenes emprendedores dinamizan el sector a través de la tecnología.
Santo Domingo, 11 de mayo de 2026. En la República Dominicana, la hospitalidad es mucho más que un servicio, es el reflejo de una cultura que abre sus puertas al mundo con calidez y generosidad. En este contexto, Airbnb sirve como un puente entre los sueños de miles de dominicanos y los viajeros que buscan una conexión auténtica con el país, impulsado por una vibrante Comunidad de Anfitriones dedicados a hacer de cada estadía una experiencia inolvidable.
Hoy esta Comunidad de Anfitriones, que inició hace 5 años, cuenta con más de 5,000 miembros activos organizados en cuatro clubes regionales (Sur, Centro y Norte, Santo Domingo, Punta Cana y Este), consolidando una red que crece desde la experiencia y el apoyo mutuo. A través de encuentros, espacios de aprendizaje y colaboración, han fortalecido una cultura basada en compartir conocimiento y mejorar la experiencia turística. Más allá del turismo, la comunidad también impulsa acciones sociales y ambientales, aportando al bienestar de las comunidades donde operan.
Asimismo, la Comunidad de Anfitriones en República Dominicana ha impulsado diversas iniciativas sociales que reflejan su compromiso con el entorno, incluyendo donaciones de útiles escolares a niños, apoyo a organizaciones como Aldeas SOS, Mustard Seed Communities y Vida Azul, así como jornadas de limpieza de playas y actividades ambientales. Estas acciones, desarrolladas de forma voluntaria por sus miembros, han contribuido a fortalecer el vínculo entre el turismo y el bienestar de las comunidades locales, promoviendo una forma de hospitalidad más consciente y responsable.
“Lo que define a esta comunidad es su profunda proactividad. A través de más de 200 encuentros, talleres educativos y acciones sociales, han logrado impactar a todo el ecosistema turístico local. Es una red donde los anfitriones se apoyan mutuamente y comparten consejos para mejorar constantemente sus espacios y su oferta. Esta solidaridad es la que sostiene la excelencia del destino y asegura que el turismo beneficie de manera directa a la gente”, comentó Carlos Muñoz, Gerente de Políticas Públicas de Airbnb.
“Tras retirarme, Airbnb me ha dado mucho más que un ingreso adicional: me ha demostrado que la vida productiva no termina a los 60. Hoy sigo activa, independiente y haciendo lo que me apasiona. Desde mi hogar comparto la hospitalidad dominicana con viajeros de todo el mundo, reafirmando que la edad es solo un número cuando se trata de emprender y aportar al desarrollo turístico del país. A través de Airbnb no solo gestiono un alojamiento, sino que he construido un emprendimiento que beneficia a mi familia y genera oportunidades para pequeños negocios del barrio y mujeres, incluyendo madres solteras. Es una forma de impulsar el liderazgo femenino en el turismo”, añadió Dioni Arelis Alcántara Pérez, integrante de la comunidad.
Esta comunidad ha logrado que la hospitalidad dominicana trascienda los polos turísticos tradicionales, llevando el beneficio económico directamente a los hogares y barrios en todo el país. Detrás de cada reserva, existe un compromiso con la excelencia que se refleja en las altas calificaciones de los huéspedes y en el fortalecimiento de una red de microemprendedores locales que no solo generan ingresos, sino que fomenta un sentido de orgullo y pertenencia en cada comunidad donde un anfitrión decide abrir sus puertas.
Jóvenes emprendedores: innovación y nuevas oportunidades
Para la juventud dominicana, la plataforma funciona como una oportunidad de desarrollo. A través de la gestión de propiedades, los jóvenes emprendedores logran administrar unidades de hospitalidad manteniendo los altos niveles de excelencia del país (4.91 sobre 5), compitiendo con estándares internacionales. Este emprendimiento genera un beneficio en cadena: por cada reserva se activa una red de micro-emprendedores y negocios locales que incluye desde restaurantes de comida típica, hasta servicios de transporte y guías turísticos locales, creando un centro de servicios que fortalece directamente la economía de los barrios.
Economía plateada: El valor de la experiencia
Los adultos mayores se han consolidado como un motor fundamental de la hospitalidad auténtica en el país. Actualmente, alrededor de 2,000 anfitriones mayores de 60 años comparten sus hogares, un segmento que ha mostrado un crecimiento superior al 160% desde 2020. Estos anfitriones destacan por ser los mejor evaluados, con una calificación promedio de 4.91, donde aproximadamente un 20% ha alcanzado la categoría de Superanfitrión, un distintivo que la plataforma otorga exclusivamente a quienes demuestran una excelencia constante, rapidez en la respuesta y un compromiso excepcional con cada huésped. Para aquellos que gestionan alojamientos con la insignia de “Favorito entre huéspedes”, un reconocimiento que resalta a los hogares más amados y confiables según las evaluaciones de los viajeros, esta actividad representa un pilar de autonomía financiera, permitiéndoles generar ingresos mensuales que promedian los $3,000 USD.
El liderazgo femenino como base del bienestar
La hospitalidad dominicana tiene rostro de mujer. El 51% de los anfitriones en el país son mujeres que encuentran en la plataforma una herramienta de liderazgo y flexibilidad. Esta excelencia también se refleja en la calidad de la experiencia: el 49% de los alojamientos reconocidos como “Guest Favourite” están liderados por mujeres, evidenciando su protagonismo en la creación de experiencias memorables para los viajeros. En 2025, las anfitrionas registraron 1,997 estancias reservadas (booked listings), con ingresos promedio de 5,168 dólares por estancia, reflejando el valor y la competitividad de su oferta dentro de la plataforma.

