Hay que analizar el escándalo de corrupción que se presentó en el Instituto Tecnológico de las Américas, ITLA, universidad pública, para comprender la vertiente privatizadora que se viene desarrollando en el Sistema Nacional de Educación Superior, presidido por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y tecnología, MESCyT.
Las universidades deben descansar en una comunidad académica dotada de claustro, cogobierno, asociaciones de profesores y administrativas; y presencia del movimiento estudiantil. En esto descansa la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.
Nombrar rectores de dedo como lo hacía el tirano Trujillo es prácticamente privatizar la enseñanza universitaria y desviar la misión de la academia en la formación integral del profesional dominicano.
La comunidad académica es libertad, democracia, transparencia y participación en la gestión de gobierno de la universidad.
En ese ambiente de privatización sin ningún tipo de control y transparencia se presenta el caso del ITLA.
Aprendamos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, donde los rectores tienen que ganarse el respeto y la confianza de la comunidad académica mediante
elecciones para autoridades universitarias.
Franklin Rosa

